Amelia había nacido el pasado 13 de marzo en una carretera de Toledo, a sólo seis kilómetros del lugar donde esta semana el destino hizo que encontrara la muerte tras un accidente de tránsito.
Amelia viajaba con su mamá y otra mujer cuando el vehículo en el que viajaban chocó con un camión en el municipio español de Cebolla, en Toledo.

Ocurrió el martes pasadas las nueve de la mañana en el kilómetro 52,5 de la carretera de Cebolla a sólo seis kilómetros y medio de donde había nacido el pasado 13 de marzo, en una rotonda del municipio de Montearagón.

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El día que nació su mamá y su papá se dirigían en coche al hospital de Talavera de la Reina para el parto, pero las ganas de Amelia por salir de la panza, terminaron haciendo que naciera antes de que el equipo médico llegara.

Sin embargo el martes de esta semana, cuando regresaba a su casa después de haber sido vacunada en el centro de salud de Cebolla, un camión y el auto en el que Amelia, su mamá y una amiga de esta viajaban, colisionaron en un cruce del pueblo.

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Tras el violento choque con el camión, el auto fue desplazado hasta el terraplén de la carretera, pero no cayó al arroyo que pasa por debajo, a tres metros de altura, gracias a una barrera de seguridad metálica. La mitad trasera del vehículo quedó suspendida en el aire, lo que complicó el rescate por parte de los bomberos de Toledo. Estos tuvieron que trabajar durante casi una hora para asegurar el coche y poder sacar del vehículo a la bebé y a las dos mujeres.

El cuerpo sin vida de Amelia fue hallado en el baúl, donde los bomberos encontraron también a la madre. Mientras, la conductora estaba atrapada en su asiento y tenía el cinturón de seguridad abrochado.