Las modalidades son distintas, pero el resultado es el mismo: siempre se cobró el rescate. Raptos cortos o con autopago, el lugar elegido por las bandas es el conurbano bonaerense.
La semana pasada fue el corredor del oeste. Nueve casos en siete días. En todos los secuestros, la banda, o las bandas de captores pusieron como exigencia el mismo lugar de pago: inmediaciones de un hipermercado en Ciudadela.

Fueron todos secuestros cortos, con víctimas elegidas al voleo, con criminales violentos.

Por ejemplo, en Castelar, y luego de cobrar rescate, arrojaron de un auto en movimiento a la víctima, un chico de 16 años. No les importó nada.

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En las últimas 48 horas, la seguidilla se repitió. Hace dos días, en San Antonio de Padua secuestraron a un empresario de 47 años. Para liberarlo, su familia debió pagar un rescate de 30 mil dólares.

Pero hubo más, en Villa Lynch, secuestraron a un joven de 25 años. Lo tuvieron cautivo y lo liberaron tras el pago de un rescate de 4.000 pesos.

MARIO- VÌCTIMA SECUESTROS
En Vicente López, "el elegido" fue un hombre de 55 años. Lo tuvieron seis horas cautivos. Lo liberaron tras el pago de un rescate de 12 mil pesos y 5 mil dólares. Es decir que en sólo tres secuestros, las bandas se hicieron de más de medio millón de pesos.

En los casos del corredor del oeste, los captores eligieron la villa Los Rusos o Fuerte Apache para escapar.

La policía estuvo cerca de dar con una de las bandas. Es más, se enfrentó a tiros, pero los captores lograron fugar. Por el nivel de fuego del tiroteo quedó en claro que están jugados y dispuestos a todo.

Los secuestros nunca se detuvieron.

Ahora se hizo repetida la modalidad de "autopago". El método quedó expuesto cuando tres delincuentes entraron al barrio Cissab en Tristán Suárez. Se llevaron cautivos a siete rehenes y salieron como si nada del complejo privado.

A uno de los jefes de las dos familias secuestradas, lo bajaron del auto y le dijeron "junta guita o matamos al resto". Parte de la banda se quedó custodiando a seis secuestrados. El séptimo fue desesperado a lo del suegro a buscar dinero para pagar el rescate. Recién ahí, cuando juntó 50 mil dólares y pagó, la pesadilla cesó.