El ex Secretario de Transporte evitó hablar sobre la renegociación de concesiones ferroviarias y dio pocos detalles sobre su por presunto enriquecimiento ilícito. Seguirá detenido.

Ricardo Jaime fue trasladado este lunes nuevamente a los tribunales de Comodoro Py para declarar en otras dos causas de corrupción. Mientras que en una se negó a declarar, en otra dio pocas explicaciones. Sigue detenido por un caso de sobreprecios en la compra de vagones a España y Portugal.

Primero se presentó ante el juez Sebastián Ramos, quien investiga el incumplimiento por parte de Jaime de la normativa sobre renegociación de los ferrocarriles privatizados, donde se negó a declarar, según confirmaron fuentes judiciales.

Jaime fue interrogado porque no convocó mientras fue secretario de Transporte a la renegociación de los contratos de la explotación de los ferrocarriles como correspondía. En esta causa está imputado del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Luego lo condujeron al cuarto piso donde los esperaba el juez Sebastián Casanello, en la causa en la que se lo investiga por enriquecimiento ilícito, un expediente en el que ya está procesado y cerca de ser enviado a juicio oral y público.

Fue interrogado por una moto de agua a nombre de su hija Julieta, sindicada como uno de los testaferros del ex funcionario. Se trata de un bien que se descubrió el año pasado y por el que aún no había sido indagado.

Según fuentes judiciales, Jaime desconoció el bien como propio y dijo que Julieta ya era mayor de edad cuando lo adquirió con su trabajo.

Jaime, condenado por la tragedia ferroviaria de Once, y por dádivas, a una pena unificada de 6 años de prisión, está detenido a disposición del juez Julián Ercolini quien ayer lo indagó por los supuestos sobreprecios que se habrían pagado en la compra de vagones a España y Portugal.

Sobre Jaime pesa además una condena firme a seis meses de prisión por intentar robar prueba que se había secuestrado en un allanamiento que se hizo en su casa de Córdoba.