Puede que no sea sabio juzgar a un libro por su portada, pero al menos sirve para retener su nombre. Entrá y comprobá cuántos títulos conocés.
Nada peor que tratar de recomendar un libro y que el nombre se quede pegado a la punta de la lengua. Sin mbargo, esta será una prueba fácil de superar para los amantes de la literatura más memoriosos:

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