La polémica entre los taxistas y Uber todavía continúa y este viernes los primeros realizarán nuevamente cortes en toda la Ciudad de Buenos Aires en repudio a la app estadounidense valuada en US$62.500 millones.
En Radio 10 un conductor de Uber llamado Martín Pérez se cruzó con Carlos Parodi, un taxista que está en contra de los cortes.

Pérez, que tiene otro trabajo en sistemas, arrancó a trabajar el jueves y solo hizo unos cuantos viajes. Su única intención es utilizar el servicio para ganar un dinero extra.

Embed
Mientras tanto, Parodi es taxista hace 16 años y asegura que no está en contra del servicio, sino que explicó que está en contra de que no tenga los permisos correspondientes como el seguro y la capacitación.

"Si bien te piden el seguro obligatorio y antecedentes penales, por lo demás no requiere ningún permiso especial", explicó Pérez.

¿Qué pasa si hay un choque y el conductor de Uber no tiene el seguro correspondiente? "En esos casos la que responde es la empresa. El escenario que se analiza es que como si yo estuviera viajando con tres amigos míos en el auto. Así se manejó en diferentes lugares del mundo", comentó Pérez.

"Llevar a una persona particular es una cosa, pero cuando hay algo de por medio, que es valores, para transportarla hay que estar en condiciones", aseveró Parodi, quien hace días tuvo que hacer una capacitación de medio día. "El día 28 tengo otra y ahí pierdo toda la mañana", comentó.

Embed
Y si bien los sindicatos y gremios de taxistas están haciendo todo lo posible, Parodi lo tiene claro: "Si Uber quiere entrar va a entrar, pero lo que opino y estamos respaldados por el gobierno, es que tiene que estar en regla como en otros lados del mundo".

Pérez está a favor: "Yo estoy de acuerdo con Carlos. En este momento no es que se está infringiendo ninguna ley, pero sí hace falta que se reglamente".

Carlos explica que puede llegar a haber una merma en el trabajo que reciban, pero dice que podrían hacerse cursos para poder mejorar el servicio y así poder compensar esa merma.

Y el final, al menos según considera Pérez, podría ser feliz: "Lo que termina pasando es que la competitividad genera eso: al tener una alternativa se terminan mejorando todos los servicios".