Dos minutos se jugaban apenas en el encuentro entre el puntero Leicester y el West Ham, cuando Dimitri Payet envió un tiro libre que encontró la cabeza del senegalés Cheikhou Kouyaté, en una jugada que parecía tener inevitable destino de gol.
Sin embargo, por esas cosas del destino, la pelota rebotó en un palo, recorrió lentamente toda la línea sin que nadie la empuje y fue a parar directamente al otro poste. Luego de rebotar en éste, el arquero Schmeichel sí pudo contenerla y despejar todo el peligro.

Mirá la insólita jugada:


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