Las 17, hora de Nueva York, es el límite para que el Gobierno reciba ofertas por los US$15 mil millones en bonos, de los cuáles US$10.500 millones se usarán el próximo viernes para abonarle a los holdouts y poner fin al default.
Para salir del default más grande de la historia y terminar con el "juicio del siglo", la Argentina comenzará a concretar la operación de colocación de deuda más importante que se tenga memoria. Este lunes cierra la recepción de ofertas, mañana martes se hace el "pricing" o definición de la tasa de interés y el próximo viernes, la transferencia de fondos. El ministerio de Hacienda colocará tres bonos por hasta US$ 15 mil millones, con vencimiento a cinco, diez y quince años, de entre 150 y 1.000 dólares por unidad y pagarán intereses y capital en dólares. La jurisdicción será la ciudad de Nueva York y si la Argentina no pagara los vencimientos e ingresara en un nuevo default, deberá tratar el caso nuevamente en la Justicia del Segundo Distrito de Nueva York. Fue una condición que impuso Thomas Griesa, que igualmente, en el caso de impago, no será de la partida ya que espera, tras el acuerdo de la Argentina con los fondos buitre, anunciar su jubilación.

Nuevamente Euroclear y Clearstream serían las agencias de compensación y liquidación y el Bank of New York Mellon (BoNY) volverá a ser el agente de registro, pago y transferencia de la operación. El Gobierno incluirá cláusulas de acción colectiva para limitar el poder de los fondos buitre en futuras reestructuraciones, según se desprende de la resolución de Hacienda publicada en el Boletín Oficial.

Según se detalló en la Resolución 134/16, se establece "la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales extranjeros y que dispongan la renuncia a oponer la defensa de inmunidad soberana, exclusivamente, respecto de reclamos en la jurisdicción que se prorrogue y con relación a los acuerdos que se suscriban y a las emisiones de deuda pública que se realicen". La condición para esta prórroga es "que se incluyan las denominadas cláusulas de acción colectiva y cláusula de pari passu, de conformidad con las prácticas actuales de los mercados internacionales de capitales", aclara el texto. Esto elimina el "trato igualitario" en el que se basó el juez Griesa para fallar en contra de Argentina en 2012, cuando ordenó pagar a los llamados fondos buitre el 100% de su reclamo y al mismo tiempo que a los reestructurados. Tampoco tendrá la cláusula Rights Upon Future Offers (RUFO).

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