Los precandidatos demócratas, Hillary Clinton, y el republicano, Donald Trump, ganaron cómodamente las primarias del estado de Nueva York, sumando así importantes victorias en su camino por llegar a la Casa Blanca en las elecciones del 8 de noviembre.


La ex senadora por el estado de Nueva York, lograba un cómodo liderazgo con el 58,4% de los votos, dejando atrás a su contrincante el socialista Bernie Sanders con el 41,6% por ciento, mientras el conteo de votos de la cadena CNN llegaba al 72 por ciento.

Trump, por su parte, obtuvo una abrumadora victoria con el 60% de los votos, seguido por el gobernador de Ohio, John Kasich, que alcanzaba 25,1 puntos y por el senador de Texas, Ted Cruz, que quedaba alejado con el 14,9%.

"Esta victoria es personal", comenzó diciendo Clinton al celebrar el resultado afirmando ante una gran ovación de sus seguidores, que los neoyorquinos "siempre me ha respaldado".

"La carrera por la nominación demócrata está en la recta final y el objetivo está a la vista", agregó la ex secretaria de Estado dirigiéndose a todos los votantes que se inclinan por su partido, a quienes les aseguró que son más las cosas que los unen de las que los dividen.

Trump, por su parte, celebró su gran noche electoral con un mensaje más medido y corto respecto a lo que eran sus intervenciones, aunque no dudó en incluir sus ataques contra los inmigrantes indocumentados, las medidas tomadas por el actual presidente Barack Obama, y a sus contrincantes republicanos.

"No tenemos más carrera (electoral)", lanzó el magnate neoyorquino afirmando que el senador Cruz, su principal amenaza, quedó "matemáticamente eliminado" de las primarias en una mala noche electoral que lo dejó en tercer lugar.

Trump envió entonces un mensaje a la interna del partido republicano que apoya al texano para presionar su salida de la campaña, al señalar que "nadie puede obtener delegados si no los gana con votos. No nos pueden quitar una elección como intentan".

Nueva York reparte la importante suma de 247 delegados para los demócratas en vistas a las convenciones de julio en Filadelfia y 95 delegados para los republicanos que nombrarán oficialmente a su candidato ese mismo mes en Cleveland, Ohio.

Hasta el momento, y previo al resultado final de las primarias de Nueva York, Clinton sumaba 1,791 delegados mientras que Sanders lograba los 1,115, del total de los 2,383 que deben alcanzar para convertirse en el nominado del partido.

El conteo republicano, que tiene como número mágico de delegados un total de 1,237, sitúa primero a Donald Trump con 767 delegados, seguido por Cruz con 553, siendo que en un tercer alejado lugar quedó el senador de Florida, Marco Rubio, con 173, y cuarto el gobernador de Ohio, John Kasich, con 145.

De acá a mediados de junio cuando finalizarán las elecciones primarias, los precandidatos de los dos partidos tendrán por delante varios estados más por pelear aunque la atención estará puesta en Pensilvania, California y Nueva Jersey, que repartirán una gran cantidad de delegados.