Concluido el denominado "juicio del siglo", con 86 años de edad y serios problemas de salud, el juez que condicionó las decisiones macroeconómicas de la Argentina en los últimos años se retiraría a escribir sus memorias.
El Gobierno concretó este viernes el pago a los holdouts y el juez Thomas Griesa levantó las cautelares decretando la salida del default declarado en 2001. De esta forma, se cerró el llamado "Juicio del siglo" y se abre una nueva etapa en la vida del magistrado norteamericano, la jubilación.

En febrero pasado, Ámbito Financiero anticipó que el juez ya le había hecho saber a sus colaboradores más cercanos cuáles serían sus planes cuando se cerrara la pelea entre la Argentina y los fondos buitre: descansar en su casa de en Montana y escribir sus memorias. Seguramente, en su futuro libro el juez norteamericano le dedicara un capítulo al "Juicio del Siglo" entre la Argentina y los fondos buitres.

Lo concreto es que con 86 años el juez de Nueva York no pasa por su mejor momento de salud. Serios problemas de sordera, de habla, inconvenientes en la piel y una joroba que le impide caminar correctamente, no le permiten mantener el buen humor que sus más cercanos colaboradores le conocieron.

Thomas Griesa nació en Kansas City en 1930, se graduó en la Universidad de Harvard y obtuvo un posgrado en leyes en Stanford. Hacia la década del '70 comenzó a trabajar en la Justicia de Estados Unidos y en 1972 fue nombrado como juez durante el Gobierno de Richard Nixon, en medio del escándalo del "Watergate".

En su foja de servicios también figura un juicio de Mick Jagger contra un representante, Allen Klein, hasta la condena a varias de las familias mafiosas de Nueva York, incluyendo los Gotti, pasando por las ramificaciones de la logia masónica Propaganda Due de Licio Gelli. Todo concluye al fin, todo tiene un final y para el juez Griesa llegó el momento que esperaba: su añorada jubilación.