María Julieta Rumi
María Julieta Rumi
El nuevo caso de supuesta mala praxis del doctor Aníbal Lotocki reavivó la polémica sobre las cirugías estéticas con sustancias como el metacrilato o aceites que terminan siendo un veneno en el cuerpo de las portadoras, en este caso la vedette Pamela Sosa. Sin embargo, tal como otras problemáticas sociales, se pueden encontrar víctimas de estas intervenciones en todos los sectores sociales y de todas las edades.
Verónica Irupé Araya se inyectó aceite por primera vez a los 12 años. Se puso pómulos y pechos en Catamarca donde buscaba ejercer la prostitución lejos de su familia que era de La Rioja. Sabía las consecuencias que podía tener en su salud. Tenía compañeras mayores con complicaciones porque el aceite se traslada de la cadera y la cola hasta la planta de los pies que quedan como guantes. Con el paso del tiempo, cuando tenía 19 o 20 años, notó que su cadera y cola, también inyectadas, no eran lo mismo. Tenían menos volumen. También tenía problemas de circulación, pelotas en el pecho y manchas. "Yo me toco mi cuerpo y siento cosas que están distintas. Pero si no tenía un lugar para trabajar, no tenía para comer. Una compañera consultó y querían sacarle el aceite y coserla. Conozco casos en que ni siquiera les dejaron el pezón, las cocieron de punta a punta como un matambre. Es horrible. Yo me veo cosas extrañas pero peor sería verme así en el espejo".

"Yo me toco mi cuerpo y siento cosas que están distintas"
Verónica, quien hoy tiene 33 años, fue la primera mujer trans en tramitar un DNI de acuerdo con su identidad de género en San Juan, donde es referente de la Asociación Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). "En mi comunidad yo tengo contacto con las chicas, les habló, mi cuerpo habla por mí. Es tanta la necesidad que hay chicas jovencitas inyectándose aceites industriales por otras compañeras o por fulanas recomendadas por armar unos cuerpos hermosos".

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Solange Magnano fue Miss Argentina en 1994 a los 23 años, tuvo mellizos a los 30 y modeló hasta los 38 cuando decidió aumentarse los glúteos. Según su amigo el diseñador Roberto Piazza, "ella se cuidaba mucho, iba al gimnasio y tenía unas medidas perfectas. El año anterior se había operado las lolas y le habían quedado perfectas, pero esa cirugía de cola no la necesitaba. Fue una estupidez".
"Esa cirugía de cola no la necesitaba. Fue una estupidez"
La médica Mónica Portnoy le dijo que le iba a colocar metacrilato en bajas dosis pero durante la cirugía hubo complicaciones: Solange tuvo una embolia pulmonar y murió el 29 de noviembre de 2009. Una vez que el cuerpo fue peritado se comprobó que más allá del metacrilato se le había colocado silicona líquida en cantidades. Tenía silicona hasta en el cerebro.

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"Es un negocio fabuloso. Uno confía en un profesional y te hacen otra cosa buscando un rédito económico porque tampoco es que querían matarla. La médica recibió la pena mínima por mala praxis: dos años de prisión en suspenso y cinco de inhabilitación", contó Gustavo Rosso, marido de Magnano y padre de sus hijos.

"Es un negocio fabuloso. Uno confía en un profesional y te hacen otra cosa"
Según la última encuesta de la Sociedad Internacional de Cirujanos Plásticos Estéticos (Asaps, por su nombre en inglés) la demanda de intervenciones en la Argentina creció significativamente. Las cirugías pasaron de 73.706 en 2011 a 120.652 en 2013 mientras que en igual período los procedimientos no quirúrgicos aumentaron de 59.594 a 167.171. En el medio hay de todo. Médico especializado, no especializado, no médico. Con experiencia, famoso o tristemente célebre.

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Para la comunidad trans la elección de inyectarse tendría que ver con una cuestión de identidad y una especie de apuro por convertirse al género en que se perciben. La mayoría de las veces se trata de aceites industriales, de los que se usan para lubricar máquinas de coser y hacer velas, que se ponen en los senos o las caderas y les pueden traer problemas con el correr de los años o en los peores casos de forma inmediata. "Es un intento desesperado por ser mujer. Hay chicas que no saben qué hacer para lucir como mujeres, el género con el que se sienten identificadas, y recurren a este tipo de procedimientos peligrosos porque no pueden pagar una cirugía estética con implantes de silicona que cuesta entre 15 y 20 mil pesos", señaló Verónica.

"Recurren a este tipo de procedimientos peligrosos porque no pueden pagar una cirugía"

La militante de ATTTA es morocha y de ojos negros grandes con unas cejas muy finitas de marco. En su cara se ven los rastros de las inyecciones de aceite ya que sus pómulos, boca, mentón, nariz y frente se ven levemente hinchados y tirantes. Su cutis no tiene casi arrugas y luce un tanto brillante por el maquillaje. En cuanto a su cuerpo, es alta, cerca del metro setenta, de contextura grande y tiene mucho busto producto de las inyecciones: está por encima del talle 100 de corpiño.

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Silvina Luna y Metacrilato, Lo Que Le Ocurrió – Susana Giménez.mp4
Sin embargo, los procedimientos ilegales no son sólo un problema en la comunidad trans sino que mujeres famosas por su belleza recurren a estas prácticas por otras razones.

Al fallecimiento de Solange Magnano se suman los casos recientemente explotados por los programas de espectáculos que involucran a la vedette Pamela Sosa y a la ex participante del reality Gran Hermano, Silvina Luna, que denunciaron al médico Aníbal Lotocki por mala praxis. Es que, por ejemplo, Luna desarrolló una insuficiencia renal después de que el profesional - que no está especializado en cirugía estética- supuestamente le pusiera metacrilato en los glúteos.

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Hugo Lousteau, jefe de Cirugía Plástica y Estética del Hospital Italiano, donde se atiende la ex Gran Hermano, detalló cómo es el procedimiento y sus consecuencias. "Generalmente lo que se pone no es metacrilato sino silicona metil metacrilato. Metil quiere decir que el metacrilato no está en estado puro porque de lo contrario tendría la consistencia de la arena. Además necesita un vehículo hidrocarburo que es la silicona. Es metacrilato más silicona. Esto se hace a muy larga mano. Generalmente no son médicos, ni cirujanos, son gente sin título. Se pone en glúteos, mamas y en pantorrillas, aunque eso es más raro. Pero la sustancia no se mantiene ahí sino que de los glúteos migra al periné o a los miembros inferiores lo que trae incontinencia urinaria, mala circulación y problemas a la hora de parir. Son sustancias que por gravedad migran, cuando uno está parado bajan. Esto se puede tratar clínicamente o quirúrgicamente. En el caso de la chica famosa (habla de Luna) ella presenta una insuficiencia renal con lo cual se trata en nefrología. Solo se procede quirúrgicamente en los casos en que se puede sacar la sustancia. Si está en todo el territorio del glúteo es muy difícil".

"Esto se hace a muy larga mano, generalmente no son médicos"

Habló la doctora que atiende a Pamela Sosa.mp4
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Solange era una cordobesa con un aspecto de italiana estilizada. Una belleza tipo Mónica Bellucci: tez blanca, pelo castaño largo, nariz y bocas chiquitas, ojos rasgados y cara angulosa con mucho pómulo. Sus ojos parecían ser de un azul oscuro un tanto opacado por sus grandes pupilas. Sus medidas 90, 60, 90 se distribuían en un cuerpo de un metro ochenta con unas piernas larguísimas y torneadas. Piazza destacaba su apariencia de mujer "come hombres" si bien ella era muy tímida.

Portnoy le dijo que le iba a poner una pequeña dosis de metacrilato, un supuesto gel que se hacía cristal en contacto con la piel. Ella quería corregirse una especie de sonrisa que se le hacía debajo de los glúteos porque estaban un poco caídos. Era una zoncera, una intervención muy simple y rápida sin dolor. Incluso le dijeron que podía irse del lugar en colectivo. Tenía trabajo como modelo e iba a conducir un programa de televisión, no iba a atentar contra su físico. Sin embargo, a las 19 horas del viernes (27 de noviembre de 2009) sufrió una baja de presión tras las inyecciones. La médica la trasladó a un sanatorio en el barrio porteño de Belgrano donde no la admitieron porque no querían tener un problema legal a futuro y finalmente quedó internada a las 21 en una clínica de Avellaneda. Su marido Gustavo Rosso viajó desde su casa en San Francisco, Córdoba, y llegó a las 4 del sábado cuando ya estaba en terapia intensiva. El domingo falleció. La silicona fue circulando por la sangre tapando las arterias.

"La silicona fue circulando por la sangre tapando las arterias"

Según Rosso, ella llegó a la médica por la recomendación de sus compañeras de modelaje. "Otras chicas del staff de Piazza le habían recomendado a la médica, el conocido boca a boca. Todas estas chicas hoy tienen veneno en el cuerpo por el engaño de esta asesina. Hoy está inhabilitada pero le dieron la pena mínima. Esta mujer estuvo conmigo y mis hijos en la clínica y en el funeral haciéndonos creer que todo había sido una cuestión de mala suerte. Yo voy guardando todos los papeles de la causa y la notas periodísticas que salen para que cuando mis hijos sean grandes, si tienen ganas, puedan leer lo que le pasó a su mamá".