El jefe del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata), Ricardo Pignanelli, dijo este domingo que no le sorprende que el Frente Renovador haya decidido no acompañar el proyecto de ley que busca prohibir los despidos porque en esa fuerza política hay mucha gente "del empresariado".
"No me sorprende porque el espacio donde está Massa está muy acompañado de la gente del empresariado. Mas allá que estuvieron convencidos de acompañar el proyecto de Macri en la realidad efectiva despacito van saliendo las cosas a la luz", señaló Pignanelli.

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El jefe del sindicato de mecánicos juzgó que "el que tenga tanto miedo por la ley antidespidos es porque en su interior está pensando otra cosa".

En declaraciones a radio Del Plata, el gremialista se mostró a favor de una ley antidespido, y destacó que en la década del 2000 esa norma ayudó al crecimiento.

"La historia dice que cuando se tuvo que poner la ley antidespido en la década del 2000 dio sus resultados. A partir de ahí fuimos creciendo. Yo creo que la ley antidespido es un hecho fundamental" y "no tiene porque afectar" la generació de empleo.

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"Yo creo que la ley antidespido no afecta porque es de acá para atrás, no es de acá para adelante", remarcó.

Sobre la situación del empleo, Pignanelli sostuvo que "es un momento donde tenemos que estar atentos, defender cada puesto de trabajo" En el caso de su sector, comentó que "estamos queriendo empujar la ley de autopartismo, que entraría en el congreso esta semana, y eso ayudaría a tirar el ancla" y "a radicar a la industria, a echar raíces".

El sindicalista contó que en el plenario que realizó su gremio el sábado participaron 1.500 trabajadores, y se analizó la situación del sector, e indicó que mañana va a difundir un documento con las conclusiones del encuentro.

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En ese marco, advirtió que "va a venir una ola de tercerizaciones, y eso significa precarización del trabajo", y recalcó que "somos todos responsables de proteger el empleo".

Sobre la situación general, tras la asunción del gobierno de Macri, evaluó que "la gente no está bien, hasta cambió el ánimo".

"La gente empezó a estar triste porque ya no le alcanza la plata como antes. No hay que ser mago para darse cuenta del ánimo de la gente, se ve en la calle, en las caras. La gente verdaderamente depende del trabajo", concluyó.

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