La firma reveló que sus ganancias cayeron un 22,5% en los tres meses que finalizaron el 26 de marzo, su segundo trimestre fiscal, hasta los US$10.520 millones, equivalente a 1,90 dólares por acción, frente a los US$13.570 millones de ganancias del mismo periodo del año anterior.
Los ingresos, mientras tanto, se redujeron un 13%, hasta los US$50.550 millones. Tanto ingresos como beneficios se situaron por debajo de las expectativas del consenso de analistas, que esperaban ganancias de 2 dólares por acción e ingresos de US$51.970 millones.

Los resultados financieros publicados este martes reflejan también una caída del 8,6% en los beneficios del primer semestre fiscal de Apple, hasta los US$28.877 millones.

Los ingresos en el semestre totalizaron US$126.429 millones, frente a los US$132.609 millones del mismo periodo de 2015.

Mientras tanto, las ventas de los teléfonos iPhone, el producto insignia de la compañía, alcanzaron los 51,2 millones de unidades, por debajo de los 61,2 millones del mismo periodo del año anterior, aunque se situaron por encima de las proyecciones de los analistas, que habían previsto que se venderían 50 millones de dispositivos.

Las ventas de los iPhone representaron un 65% de los ingresos totales de Apple en el trimestre que finalizó en marzo, una cifra que pone de manifiesto la enorme dependencia de la empresa de un solo producto.

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Apple dijo que espera ingresos de entre US$41.000 millones y US$43.000 millones durante el actual trimestre que concluye a finales de junio, por debajo de las proyecciones de los analistas de US$47.300 millones.

La empresa anunció también que su consejo de administración aprobó un incremento de US$50.000 millones de el pago de dividendos a los accionistas.

La firma planea desembolsar un total de US$250.000 millones en pagos de dividendos hasta finales del 2018.

"El trabajo de nuestro equipo fue extraordinariamente bueno pese a tener fuertes vientos macroeconómicos en contra", afirmó en un comunicado el consejero delegado de Apple, Tim Cook.

Sus palabras no convencieron a los inversores, que penalizaron las acciones de Apple con una caída de más del 6% en el periodo de negociación extendida tras el cierre de Wall Street, lo que llevó a los títulos a caer por debajo de los 100 dólares por primera vez desde el pasado mes de febrero.

La empresa lanzó en marzo un teléfono más pequeño, el iPhone SE, un dispositivo con una pantalla de cuatro pulgadas que la compañía describió como el teléfono de esa categoría "más potente del mundo" y que debutó en el mercado con un coste de US$399 para los modelos más sencillos, casi la mitad que el precio de los teléfonos más grandes.

Apple registró un trimestre de beneficios récord en la historia corporativa estadounidense tras el lanzamiento de los teléfonos con pantallas más grandes en 2014, pero afronta ahora un futuro incierto tras la primer caída del iPhone desde su debut en 2007.

La empresa tenía previsto publicar sus resultados financieros este lunes, pero aplazó el anuncio hasta hoy debido al funeral de Bill Campbell, miembro del consejo de administración de la compañía durante años y una figura legendaria en Silicon Valley.