El siempre movido mundo del futsal argentino tuvo este fin de semana un protagonista saliente. Matías Sanz, jugador Estrella de Maldonado, club que milita en la Segunda División de AFA, se llevó todas las miradas por un soberbio gol de chilena, aunque el final de la jornada lo iba a terminar encontrando en el hospital y con diez puntos en su cabeza.
Por la tercera fecha del certamen de Segunda, el equipo de Sanz visitaba a Jorge Newbery en el barrio Villa Real de la ciudad de Buenos Aires. Allí, el emotivo encuentro tuvo de todo, pero no pudo terminar debido al terrible golpe del pivote.

La tarde comenzó más que feliz para Sanz, autor de cinco goles para su equipo. Uno de ellos, sin dudas, fue la gran perla en lo que va del torneo. El jugador recibió en el borde del área, de espaldas al arco, y no dudó: levantó el balón y, sin que toque el piso, ensayó una chilena soberbia para descolocar al arquero y darle un tanto más a su equipo.

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Además de este golazo, Sanz convirtió cuatro más y era la gran figura del encuentro, que prometía un final a todo trapo. Cuando el marcador estaba empatado en 7 y quedaba sólo un minuto en el reloj, Sanz tuvo otra chance muy similar, aunque con un final diametralmente opuesto.

El jugador recibió un pase nuevamente de espaldas y probó con otra chilena, pero no solo el remate se fue por arriba del travesaño, sino que Sanz cayó mal, golpeó su cabeza contra el piso y sufrió un terrible corte que asustó a todos.

Inmediatamente, Sanz fue trasladado en ambulancia hacia el hospital Vélez Sarsfield y el árbitro, lógicamente, suspendió el encuentro. Tras recibir diez puntos de sutura, el jugador pasó la noche en la Clínica Azcuénaga, donde le realizaron otros estudios y finalmente recibió el alta.

Ahora, Sanz se recupera en su domicilio tras el gran susto y, afortunadamente, todo terminó en una accidentada anécodta.