Como un grupo de turistas más, la familia real holandesa disfrutó del receso de primavera en la antigua ciudad.

Sin privilegios. Guillermo Alejandro y Máxima aterrizaron junto a sus hijas, Amelia, Alexia y Ariane en el aeropuerto Fiumicino de Roma con motivo de disfrutar de unas vacaciones de primavera en familia.

Si bien cumplieron con algunos compromisos que figuraban en la agenda, como reunirse con el presidente Gregorio Napolitano, no se los vio acompañados del séquito de asistentes que suele perseguirlos a donde quiera que se dirijan.


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