Los problemas no se terminaron para Charlie, pero al menos ahora tiene a sus dueños para que lo cuiden, mimen y apoyen durante su recuperación.
Tras 10 años de búsqueda infructuosa, los Dove se habían resignado a que su perro, Charlie, nunca iba a aparecer hasta que el miércoles pasado recibieron una llamada desde una clínica para animales de Mobile, Alabama, en los Estados Unidos.

Charlie, un braco alemán de pelo corto que ya tiene 12 años, estaba internado en la Clínica para Animales Spring Hill donde lo había llevado una voluntaria que lo había encontrado en la puerta de un templo religioso de la localidad de Brewton, informó el sitio AL.com.

Los veterinarios determinaron que el pobre Charlie había pasado una vida de privaciones a la intemperie, que estaba mal nutrido y que necesitaba una cirugía para extirparle el bulto que se le había formado en el pecho, que podría ser cancerígeno.

Tracy Dove, la dueña original de Charlie, explicó que siempre mantuvo actualizada la información del chip implantado en su perro para que algún día las autoridades la contactaran si era encontrado, cosa que ocurrió después de una década.

"Estábamos devastados. Esperamos que alguien lo encontrara, pero los años pasaban y no había suerte", expresó la mujer. Eso cambió la semana pasada, y ahora su hijo, Trey, de 18 años, viajará a Mobile para ver a Charlie porque el perro todavía está muy débil para viajar.

De hecho, la cirugía en el pecho de Charlie estaba prevista para el miércoles pasado pero fue reprogramada para darle tiempo al perro a recuperar su vitalidad. Los Dove creen que su perro fue robado y revendido hace una década, por lo que es difícil saber qué le pasó durante su vida.

Una cosa es segura: ahora tiene una familia para cuidarlo.