Mientras en Argentina los taxistas se resisten a la llegada de la aplicación que ofrece servicios de transporte, en Estados Unidos ya se prueba un sistema de conducción autónoma. ¿Cómo funciona?
Lyft es un servicio de transporte para viajeros en el que usuarios particulares utilizan sus coches. El cliente instala una aplicación (generalmente a través de sus celulares) y cuando quiere ser recogido sólo pulsa un botón. Un conductor cercano recibe la notificación y pronto un coche con un enorme bigote (la forma de distinguir a estos vehículos) llega para recogerlo, un sistema muy similar al de Uber.

A comienzos de año, General Motors invirtió US$500 millones en esta empresa de transporte con lo que el fabricante de autos busca empezar a desarrollar un servicio privado autónomo.

Este proyecto, que fue revelado por el diario The Wall Street Journal, comenzará a probarse en algún momento de 2017. General Motors, además de apoyarse en Lyft, complementa su iniciativa con Cruise Automatio, una pequeña startup de apenas tres años de edad, que fue adquirida por la automotriz el pasado mes de marzo en una operación por US$1.000 millones. La idea es hacerse con su propio sistema de conducción autónoma.

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General Motors proporcionará la nueva generación de su coche eléctrico Chevy Bolt, Cruise Automatio la tecnología para hacerlos autónomos y Lyft la plataforma para sacarlos a las calles como taxis por medio de su app móvil.

Se trata de un plan que revolucionaría el sistema de transporte, aunque aún se desconocen varios detalles, pero de hacerse realidad pondría a General Motors a la cabeza de la fabricación e implementación de coches autónomos en situaciones reales, ya que se habla de que trabajarán con pasajeros reales. Claro, el pasajero tendrá la decisión de subirse a un taxi sin conductor, además de que serán parte activa del tráfico de las ciudades.