Xiaomi presentó su nuevo teléfono inteligente de gran tamaño, el Mi Max, que busca plantar cara a los modelos estrella de los líderes Samsung y Apple y se suma al rápido auge de las empresas chinas en este sector.
En un evento multitudinario en Pekín, la empresa presentó un nuevo modelo con una gran pantalla de 6,44 pulgadas y un precio de US$230 en su variante más barata, que contiene 3 GB de memoria RAM y 32 de memoria interna.

Este nuevo modelo tiene un grosor de 7,5 milímetros, un peso de 203 gramos y una batería que -asegura la empresa- tiene potencia para retransmitir vídeo en directo durante 14 horas.

Xiaomi también lanzó su modelo actualizado de interfaz, llamado MIUI8, del que ensalzó su mayor capacidad de gestión de imágenes, seguridad mejorada y capacidad para escribir mayor cantidad de caracteres en mandarín.

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Según esta compañía, el sistema MIUI pasó por las manos de 200 millones de usuarios a nivel mundial.

La estrategia de Xiaomi -que, según datos de 2015, lideraba el mercado de los teléfonos inteligentes en China- es ofrecer dispositivos de alta gama, sofisticados y con características parecidas a las ofrecidas por Apple y Samsung, aunque contando con la ventaja comparativa de un precio más barato.

A nivel mundial Xiaomi no es una de las marcas chinas líderes en ventas: por detrás del duopolio de Samsung y Apple se sitúan fabricantes chinos como Huawei, Oppo y Vivo, según datos ofrecidos en abril por la empresa de análisis tecnológico International Data Corporation (IDC).

El sector de los teléfonos inteligentes ha sido uno de los más crecientes en la economía global de los últimos años, aunque las ventas totales subieron menos en el primer trimestre de 2016 (según datos de IDC) con un ascenso de sólo de un 0,2%.