Fueron más de 10.500 los suspendidos en el mes de abril, que signifca 35 meses más que el año pasado. También hay que sumarle la supresión de las horas extra y el adelanto de las vacaciones a los empleados.
El contexto crítico que enfrenta la economía desde el inicio del año, con pico inflacionario, casi 140.000 despidos -según estimaciones privadas- y un clima de reclamo sindical creciente, dejó en un segundo plano otro ítem desfavorable durante estos primeros cuatro meses: el de las suspensiones.

Fueron más de 10.500 los suspendidos en el mes de abril (35 veces más que un año atrás) y acumulan ya 38.101 en lo que va del año, según consignó el informe publicado hace unos días por la consultora Tendencias Económicas. A lo que hay que sumarle la supresión de las horas extra y el adelanto de las vacaciones a los empleados.

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Los ejemplos se reflejan tanto en las grandes empresas como en las pequeñas y medianas. Acindar cesanteó de forma temporal a 100 trabajadores durante el pasado mes, mientras Fiat anunció que continuará con las suspensiones en su planta de Córdoba. Al igual que en abril, este mes trabajará sólo diez días. El sector automotriz agrega a la crisis local la caída de las exportaciones a Brasil.

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