Se encontraba tramitando los papeles para entrar en los record Guiness. En febrero, cumplió años y lo celebró junto a su extensa familia. Estaba muy deteriorada, pero aún así, no tomaba ninguna medicación.
Celina del Carmen Olea festejó su último cumpleaños el 15 de febrero. Su estado estaba bastante deteriorado. Tuvo doce hijos, nietos, bnisnietos,tataranietos y hasta choznos.

Celina terminó muriendo por una complicación pulmonar.El jueves al mediodía sus familiares tuvieron que llevarla al hospital Eva Perón de Merlo. No hubo mucho que hacer con ella ante semejante neumonía. A la una de la madrugada del viernes murió. A la tarde la velaron y después la llevaron al cementerio Santa Mónica.

Su vida comenzó en 1897 en una granja tucumana de Famaillá, donde cultivaba, criaba animales, cocinaba mazamorra, paría hijos, les hacía pochoclo y les insistía para ir a la escuela para que tengan un futuro mejor al que ella había conseguido. Era analfabeta.

A fines de los 60 se mudaron con su esposo José Inocencio Segovia y el resto de los hijos a la casita del barrio Samoré, en Merlo, donde vivió hasta el jueves.

Una casita de lo más precaria, en medio de una manzana repleta de montañas de basura de esas que no se levantan nunca. Celina ya casi no escuchaba, no veía. Tenía sus puños apretados y sus pies encogidos.

Hacía un tiempo que estaba en una silla de ruedas y sin hablar. Vivía con su hijo Alberto, el menor, que se quedó soltero para cuidar a su mamá. Su brazo izquierdo lo delata: tiene un tatuaje que dice "MAMA".

Casualidades del destino, el jueves murió en Nueva York Sannah Mushatt Jones, la mujer más vieja del mundo según el Guinness World Records. Tenía 116 años. Como Celina, pasó gran parte de su vida en una granja rural. Ahora la persona más vieja es Emma Morano. Tiene 116 años y vive en Verbania, Italia. Allegados a Celina habían enviado documentos al Guinness. Faltaban papeles que entregar.