Diez balnearios de Pinamar comenzaron a ser demolidos, en uno de los más ambiciosos proyectos de reforma del frente costero de ese municipio. Buscan recuperar 15 mil metros cuadrados de espacio público.
Es uno de los objetivos centrales de la gestión del nuevo intendente del distrito, Martín Yeza, que viene generando resistencias entre un sector de empresarios. El jefe comunal, incluso, denunció haber recibido amenazas cuando anunció el inicio de los trabajos.

Cocodrilo, balneario histórico de la ciudad, va a pasar de 2.800 metros cuadrados edificados a 340. En total, se ganarán unos 20 mil metros cuadrados de playa pública entre este año y el que viene.

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"En febrero había uno que decía 'este pibito se va con un tiro en el pecho'", escribió Yeza en su cuenta de Twitter.

En efecto, durante los últimos meses, muchos de los empresarios que explotan los paradores opusieron resistencia a la medida. Sin embargo, lograron llegar a un acuerdo en el último tiempo y ya están comprometidos a adecuarse a las normativas del municipio.

En Pinamar quieren mostrar una playa completamente renovada para la próxima temporada veraniega y el cambio comenzará por las construcciones privadas sobre la línea costera.

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Para eso, se demolerán 46 balnearios a lo largo de 22 kilómetros para levantar en su lugar construcciones con menor impacto ambiental, sobre todo en términos de erosión de los médanos.

Las nuevas construcciones irán acompañadas de la reformulación del paseo costero. La idea es que haya una peatonalización con bicisendas, un mejor vínculo con el espacio público y una integración con el médano.