El acusado por el crimen de Érica Soriano, su pareja embarazada que permanece desaparecida desde agosto de 2010, escribió una carta desde la cárcel en la que criticó a la Justicia y a los medios de comunicación luego de haber quedado detenido por tercera vez en la causa, el 1 de mayo último.
A través de uno de sus abogados defensores, Guillermo Bernard Crissand, se accedió al breve escrito de puño y letra de Lagostena (54), en el que éste trató los elementos probatorios que derivaron en su nueva detención de "indicios que son la nada misma, en base a asociaciones caprichosas y delirantes", al tiempo que caracterizó a las autoridades judiciales como la "injusticia argentina".

"Una vez más los medios repiten viejas conjeturas que ya fueron desechadas y las nuevas teorías se difunden como hechos concretos, sin chequeo previo, irresponsablemente", dijo el acusado en otro párrafo en el que apuntó contra la prensa.

Lagostena argumentó que "claro queda que la verdad a veces no vende y el morbo colectivo consume y genera rating" y se lamentó porque la acusación en su contra afectó a sus padres: "En el camino fueron quedando (sic) la vida de mis padres que enfermaron de cáncer y murieron recientemente gracias a ello."

carta lagostena
Finalmente, el imputado afirmó que la Justicia "jamás" va a hallar "una sola prueba de un hecho que no se cometió".

Por su parte, el abogado Bernard Crissand explicó que tan pronto como el fiscal de la causa, Gerardo Loureyro, solicite la prisión preventiva de su defendido apelará dicho requerimiento en instancias superiores.

De acuerdo con la investigación, la tarde del 20 de agosto de 2010, la pareja fue al ginecólogo y a las 22.13 Erica (30) recibió el llamado de una amiga y le dijo que estaba yendo con su pareja hacia su casa en auto.

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Esta llamada telefónica fue el último contacto que se tuvo de la mujer con su entorno social en momentos que se encontraba en compañía de Lagostena, ya que los pesquisas creen que poco después la mató durante una discusión en el living de su casa y utilizó sus contactos familiares con casas velatorias para cremar el cadáver.