Asfixiados por ls obligaciones, que en muchos casos triplicaron sus costos, y por las deudas que vienen arrastrando de años anteriores, varios corren el peligro de desaparecer.
Son varios los clubes de barrio a lo ancho y a lo largo del país que hoy corren riesgo de tener que cerrar sus puertas, al no poder hacerle frente a los gastos mínimos de mantenimiento que necesitan las instalaciones.

En La Plata, a sòlo 70 kilómetros de la Capital Federal, la sanción legislativa de un "régimen de promoción" para esas entidades, hace un año y medio, era el empujón necesario para salir adelante. Sin embargo, la norma aún no se aplicó, y con la llegada de las nuevas boletas de electricidad, en vez de espaldarazo recibieron una cachetada brutal que amenaza con dejarlos en la lona, publicó en su edición de este lunes el diario El Día.

En los últimos días, el arribo de las primeras facturas eléctricas sin subsidios a las instituciones de la Región le puso cifras concretas a lo que era hasta ahora una amenaza hipotética: duplicadas o triplicadas, dejan a los clubes en modo de subsistencia, achicando las actividades al mínimo indispensable, hasta que se instrumente la ley que les otorgaría el beneficio de una "tarifa social".

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Recomendar a los chicos que asistan a las actividades bien abrigados, reducir la iluminación de los entrenamientos nocturnos, colocar cartelería instando a un uso racional de la energía, son estrategias de las que se habla en cada reunión de las comisiones directivas. De hecho, casi no se habla de otra cosa.

"Hace poco tuvimos un almuerzo con los clubes de la Asociación de Básquet, y la mayor parte de la charla giró en torno a los servicios y cómo pagarlos
" revela Manuel Besada, presidente del club platense Sud América al medio local.

"En nuestro caso" recuerda el dirigente del club, "el año pasado terminamos pagándole a Edelap 2.200 pesos; éste lo arrancamos pagando $3.400, y ahora se fue a $6.850. Sabíamos que iba a aumentar, pero nos sorprendió la magnitud".

"Si bien una posible solución duradera sería que se definiera lo de la tarifa social, de momento estamos intentando minimizar el consumo" explica Besada: "reservamos el uso de reflectores para las actividades del plantel de primera de básquet, hablamos con los profes de las diferentes categorías para que concienticen a los chicos, y pusimos letreros en diferentes lugares para que no haya luces encendidas si no es necesario".