El programador y fundador del movimiento del software libre, Richard Stallman, criticó el control que ejercen dispositivos como los móviles, a los que calificó como "el sueño de Stalin".
En una conferencia pronunciada en Valencia, España, Stallman denunció que los dispositivos portátiles no utilicen software libre sino privativo, como iOS o Android, y aseguró que actualmente los ciudadanos están "sometidos a más espionaje y husmeo que en la antigua Unión Soviética".

Stallman, quien consideró que esta situación "amenaza la democracia", apostó por que las escuelas y las administraciones migren a software libre, si bien reconoció que el proceso "llevará tiempo".

"En las actividades educativas, desde el jardín de infancia hasta la universidad, se debería utilizar exclusivamente software libre", declaró Stallman, quien denunció que las grandes empresas de software privativo como Microsoft o Apple ofrezcan copias baratas de sus sistemas operativos a las escuelas, pues "crea dependencia" y es "como enseñar a los niños a fumar tabaco".

En cuanto a las administraciones públicas, recalcó la importancia de que utilicen este tipo de programas libres porque "cuando el usuario es el Estado, el software somete al Estado al poder del propietario".

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"Si tú o yo perdemos el control de nuestra informática es una lástima, pero el Estado existe por el pueblo y tiene la responsabilidad ante el pueblo de mantener el control", añadió.

Algunas propuestas para las administraciones son el modelo ecuatoriano, que tiene una agencia evaluadora de la necesidad de instalar software no libre en los entes públicos; que el Estado compre ordenadores que funcionen con software libre o la negociación con las empresas para que fabriquen modelos mejores bajo la promesa de comprarles una cantidad, detalló.

"Las empresas son conscientes del poder que ejercen y tienen la tentación de aprovechar ese poder para maltratar a los usuarios en beneficio propio", declaró Stallman, que criticó las "funcionalidades malévolas" que espían, limitan o censuran la libertad de los usuarios, sometidos a estos "grilletes digitales".

Para el programador, lo que hace libre al software no es su precio, sino "si respeta o no la libertad del usuario", atendiendo a reglas relativas a la ejecución del programa, el estudio y posibilidad de cambio del código fuente y la distribución de copias exactas o de copias cambiadas.