Las facturas del servicio llegaron con aumentos de hasta el 400%, cuando oficialmente se adelantó que serían en promedio del 200%. Además, asociaciones defensoras de los consumidores advirtieron que los cambios en la fórmula de cálculo perjudica a los sectores más vulnerables.
En el mismo mes en que se registró el índice de inflación más alto en 14 años comenzaron a llegar las boletas de agua con un fuerte tarifazo que fue incluso mucho más alto que el anunciado por el propio gobierno.

Según revela Página/12 en su edición de este martes, aunque el gobierno de Mauricio Macri había anunciado que la suba promedio en el servicio de agua y cloaca en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano sería del 216%, el incremento que llegó a los usuarios se ubicó en torno al 300%. Los cambios introducidos en la fórmula de cálculo incluso perjudicó aún más a los sectores más vulnerables de la sociedad.

"El tarifazo en el servicio de agua y cloacas que presta Aysa comenzó a sentirse a partir de la llegada de facturas con aumentos de hasta el 375 por ciento y algunos casos que incluso superan ese límite. La suba es más alta que la anunciada en un primer momento, pero pasó desapercibida ante el incremento del gas, el transporte público y la electricidad, que en conjunto aceleraron la inflación y deterioraron el salario" señala Página/12 y recuerda que el Gobierno había comunicado que el incremento promedio sería del 216 por ciento, pero terminó siendo del 297.

Las boletas de agua llegaron con aumentos de hasta el 375% y en algunos casos incluso superan ese límite

Por su parte las entidades de consumidores adviertieron que no hay suficiente difusión sobre el acceso a la tarifa social, que en teoría podría beneficiar a 700 mil usuarios pero por ahora sólo registra 30 mil inscriptos. Además, aseguran que "por la forma en que se implementó, el aumento tiene mayor incidencia sobre los hogares de menores ingresos".

Desde Aysa explicaron a Página/12 que la facturación de la compañía va a aumentar un 297 por ciento. Por eso, en promedio las boletas se multiplican por cuatro.

"Una de las preguntas que más resuena entre los usuarios es cómo se mide el consumo de agua. Existen dos regímenes básicos de facturación, los domicilios medidos y los no medidos. Del total de 3,2 millones de boletas bimestrales que emite Aysa, hay 400 mil usuarios no residenciales (comercios e industrias y otro tipo de empresas) que están bajo el régimen de medidor. En tanto, de los 2,8 millones de usuarios residenciales apenas el 12 por ciento tiene medidor. Es decir que hay un total de 736 mil usuarios con medidor (entre residenciales y no residenciales) y 2.464.000 usuarios que no cuentan con medidor".

Por la forma en que se implementó, el aumento tiene mayor incidencia sobre los hogares de menores ingresos

Bajo ambas modalidades la factura cuenta con un cargo fijo y otro variable. El cargo fijo se determina a través de una fórmula que incluye un coeficiente que mide zona del inmueble, metros cubiertos, calidad y antigüedad de la edificación y superficie del terreno. En el caso del consumo medido, la parte variable de la boleta se explica por el consumo registrado. En los no medidos, la fórmula que define el monto del cargo variable repite varios de los criterios del cargo fijo.

Claudio Boada, director de la Unión de Usuarios y Consumidores, explicó que el incremento afecta proporcionalmente más a los usuarios de menor poder adquisitivo. "Uno de los factores que tiene en cuenta el cálculo del consumo es el factor E, que computa la calidad de la edificación y su antigüedad. Ese factor antes se modificaba entre 1 y 4, de modo que para igual cantidad de metros cuadrados había propiedades que pagaban una cuarta parte de lo que abonaban otras. Por ejemplo, una vivienda con techo de chapa pero igual superficie cubierta a otra estrenada el año pasado en excelente condición antes pagaba menos por su servicio. Ahora ese factor pasó a valer 1, con lo cual no considera ese tipo de diferencias para definir la tarifa", explicó Boada.

"Otro factor es el de zonificación, que iba entre 1 y 3,50, de modo que una vivienda de La Matanza al fondo pagaba por el mismo metraje 3,5 veces menos que en Puerto Madero. Ahora ese factor se redujo a un valor entre 1,10 y 1,35. Creemos que puede tener lógica que el servicio aumente para que Aysa pueda invertir más y se incremente la cantidad de usuarios con agua y cloacas, pero los hogares de mayores ingresos deben pagar proporcionalmente más por el servicio", agregó Boada.

El incremento afecta proporcionalmente más a los usuarios de menor poder adquisitivo

Pedro Bussetti, de Deuco, advirtió que "la tarifa social permite reducir mucho la factura pero la gente no sabe que tiene ese derecho. Aplican un ajuste salvaje y no hacen la difusión correspondiente. La tarifa social la solventan los usuarios con su factura y si se ejecutara plenamente, unos 700 mil usuarios quedarían incluidos. Pero por ahora sólo hay 30 mil". En la web www.eras.gov.ar se pueden encontrar las condiciones para acceder a la tarifa social. Con la quita de subsidios, Aysa cubre a partir de lo recaudado en las boletas el 100 por ciento de los gastos operativos, unos 13 mil millones de pesos. Quedan sin cubrir los costos de mantenimiento (2 mil millones) y las obras de expansión de la red.

Embed