Si en la AFA existía una grieta luego de la muerte de Julio Grondona, el proyecto de la Superliga la profundizó. Luego de dos jornadas tensas en el predio de AFA donde no se llegó a un acuerdo para tratar este nuevo formato, comenzarán una serie de reuniones y charlas extraoficiales para ver si se logra encarrilar la citación.
Según pudo saber ámbito.com, las reuniones se darán fuera de cualquier orbita de AFA y serán totalmente extraoficiales. Por parte de quienes apoyan la creación de la Superliga los interlocutores serán Daniel Angelici y Rodolfo D'Onofrio, mandatarios de Boca y River, mientras que los que llevarán la voz cantante de la oposición serán Claudio "Chiqui" Tapia, titular de Barracas Central y Daniel Ferreiro, vicepresidente de Nueva Chicago.

Las diferencias entre las partes arrancaron muy temprano en la jornada del martes, cuando se reunieron los dirigentes del ascenso en Barracas Central, la casa de Tapia, su presidente y líder de los clubes chicos, quienes tomaron la decisión de presentarse para dar quórum, a diferencia de lo sucesivo el lunes, pero no prestar acuerdo a la creación de la Superliga.

"El torneo debe ser organizado y legislado por la AFA y ese mismo día se puede votar la Superliga", le aclaró Tapia a Angelici, quien le respondió que no era así como funcionaba la situación y que lo que ellos proponían era tratar el tema en una Asamblea Extraordinaria a realizarse el 9 de junio. La cuestión radica en que los dirigentes del ascenso primero quieren que se lleven acabo las elecciones enAFA, pactadas para el 30 de junio, para después, en caso de ganar, controlar la caja y cómo se llevará a cabo esta Superliga, si es que finalmente la aprueba.

Esta situación colmó la paciencia de quienes apoyan la creación del nuevo certamen, quienes amenazaron con abrirse de AFA y dejarla vacía de los clubes más importantes de Primera. De hecho, Angelici fue contundente: "Entonces yo hago la Superliga con 14 clubes y listo. Yo no creo en los consensos. Llegó la hora de dividir".

La división e intervención hace mucho ruido y temor entre quienes se oponen al proyecto ya que podría traer aparejado que la FIFA sancione a la AFA y no permita que la Selección ni los equipos participen de certámenes internacionales. Llegó el momento de intentar acercar las parts por fuera de las oficinas para evitar un quiebre que puede marcar un antes y un después en el fútbol argentino. ¿Podrán?