Aunque silenciosos por el bajo nivel de violencia con el que se consuman, los llamados escruches lograron instalarse como uno de los delitos más comunes. Y de tal manera que en la ciudad de Buenos Aires es el segundo robo más denunciado después del arrebato en la calle.
Esta modalidad, a diferencia de otras en las que priman la inmediatez y la fuerza, implica un trabajo de inteligencia previo, logística y tiempo. Requerimientos que, la mayoría de las veces, los delincuentes compensan con el tamaño del botín. Dinero, joyas y armas están entre los bienes más buscados, a los que se le suman artículos electrónicos y cualquier tipo de objeto de valor que pueda cargarse con facilidad.

Según las estadísticas oficiales, los fines de semana largo y las épocas de vacaciones son las que mayor cantidad de hechos de este tipo se registran. Entre diciembre y enero se denuncian un promedio de 15 robos a casas por día en la Capital, según datos del Ministerio de Seguridad de la Nación.

"Las zonas más afectadas son las de casas bajas, que son más vulnerables que los departamentos en edificios", dijo al diario La Nación un experimentado investigador de este tipo de robos. De hecho, los barrios que más sufrieron la actuación delictiva de los intrusos durante el año pasado fueron Núñez, Villa Soldati y Floresta, Villa Urquiza y Mataderos, en ese orden.

Pero los hechos no denunciados quedan fuera de las estadísticas oficiales. Según el último mapa del delito confeccionado por asociaciones vecinales porteñas, Recoleta es el barrio donde hubo más robos en departamentos. "Cerca de un 20 por ciento no hace la denuncia. La mayoría es gente que regresa de las vacaciones y encuentra todo revuelto. No saben qué día ni a qué hora ocurrió. Eso, sumado a la poca esperanza de recuperar lo robado los desincentiva a avisar a la policía", dijo Nelson Durisotti, presidente de la Asociación Barrio Recoleta.

Según los investigadores, la mayoría de los escruches ocurre durante el día. Cuando la gente no está de vacaciones, muchos delincuentes aprovechan los horarios en los que las víctimas están trabajando. Para ello, realizan distintas acciones de inteligencia como llamadas telefónicas, tocar timbre, pegar folletos o arrojar basura en la entrada de la casa. Si nadie contesta o las cosas no son retiradas, pueden determinar que la casa está vacía.

Tanto las policías Metropolitana como la Federal de la ciudad recomiendan a los vecinos ser muy cuidadosos con las redes sociales y no contar ni publicar fotos sobre las vacaciones; mantener cerrada las 24 horas la puerta de entrada a los edificios; de noche, en las casas y en las plantas bajas de los edificios se debe cerrar las cortinas para que impidan la visión al interior de la vivienda. Ante la presencia de personas desconocidas o sospechosas en el barrio se debe alertar de inmediato al 911.