Federico Mana
Federico Mana

La supuesta performance de Leo García en la inauguración de ArteBA nos abre la posibilidad de reflexionar en torno a un concepto esquivo y apasionante a la vez como lo es el "arte". ¿Qué es el arte? ¿Todo es arte? ¿Fue una obra artística o un capricho disfrazado?

Arte, arte, arte ¡Todo es arte! Con estas palabras de Marta Minujín bien podemos comenzar nuestra reflexión en torno a esta categoría que hace miles de años acompaña al ser humano donde quiera que esté. Pero ¿qué es el arte?

En principio podríamos definir este concepto como aquella expresión humana que pretende sensibilizar al espectador, despertarle sentimientos y transportarlo hacia el plano de la belleza estética. Quizás este ensayo de definición nos pueda alcanzar, aunque claramente notamos que con sólo profundizar un poco, los resquicios aparecen por todas partes ¿cualquier cosa que sensibilice es "arte"? ¿Sólo alcanza con despertar emoción? ¿Debe ser la belleza la meta última de la obra artística?

Así pues podemos percibir que uno de los grandes atractivos que presenta el fenómeno de lo artístico es la excelsa dificultad para delimitar, delinear y distinguir entre qué es lo que puede ser considerado como "arte" y qué no. Es decir, la categoría se vuelve esquiva, misteriosa, inabordable... Y eso por lo general, nos apasiona.

Es en este marco pues que han emergido los movimientos denominados "vanguardias", que no son más que aquellos que, tomando como centro esta indefinición, producen su obra con el fin de experimentar con los límites difusos del arte.

Un ejemplo paradigmático de ello es el famoso mingitorio de Marcel Duchamp titulado "la fuente", en donde no se buscó otra cosa que demostrar que lo artístico no radica sólo en el objeto, si no también en el contexto en que este es expuesto. Entonces, ¿qué es lo que vuelve a una obra "artística"? ¿El contenido de la obra en sí, la emoción que suscita, el contexto en el cual se enmarca, la persona que la lleva a cabo o la visión de los especialistas que habrán de catalogarla como tal?

Conforme ello, podemos afirmar que esta es tal vez la intención última de la vanguardia: llevarnos a la reflexión constante e infinita sobre el arte como fenómeno humano. Ahora bien, fue tal emergencia lo que llevó al filósofo español José Ortega y Gasset a sostener que con la vanguardia se produce una "deshumanización del arte" ya que al verse despojada la obra de su fin sentimental para volverse un producto más abstracto, pasó a ser una creación sólo para entendidos que excluye a la mayoría de los sujetos, incapaces de comprender su sentido ulterior.

Podríamos criticar en este punto al autor de "La rebelión de las masas" ya que ciertos movimientos artísticos siempre estuvieron dirigidos hacia un público selecto, aunque es cierto que muchas obras contemporáneas como lo podría ser las del arte pop se nos hacen más incomprensibles que obras renacentistas o barrocas. Sin embargo, ¿cobra el arte más valor al estar más popularizado o, por el contrario, lo pierde si se vulgariza? Pero ¿qué es el valor?

Es en este conflicto donde se manifiesta una dicotomía entre lo selecto y lo masivo. Si el arte busca despertar emociones (sean buenas, agradables y placenteras u horribles y angustiantes) entonces el valor del mismo radicará en cuántas personas sea capaz de movilizar y si al mismo tiempo lleva a la reflexión sobre el concepto de arte, no sólo lo obtiene si no que además se encuadra dentro de la vanguardia artística más prístina.

Así entonces podríamos entender los happening como obras excelsas en donde la dinámica es el centro y la espontaneidad y lo suscitado en el público cobra mayor dimensión que en cualquier otra obra. Volviendo a la artista argentina Marta Minujín, ella con su "arte efímero" logró tomar notoriedad pero sobre todo, llevar el arte a lugar más masivos que casi cualquier otro artista local.

Entonces ¿cómo interpretar lo que hizo Leo García? ¿Como una locura mediática o como una genialidad artística? ¿Cuál fue su obra: irrumpir a los gritos en el evento o expresar públicamente que eso fue una obra artística? Análisis aparte, lo cierto es que hoy por hoy de la obra que más se habla del ArteBA 2016 es de su supuesta performance la cual cobró notoriedad nacional y , encima, llevó directa e indirectamente a pensar el concepto de arte, tal como lo estamos haciendo en estos momentos.

Por todo ello, así haya sido su cometido o no, podríamos decir que Leo García con su impetuosa irrupción logró "rehumanizar" al arte porque, sin perder el rasgo vanguardista de la ironía y la racionalización, pudo llevar a las masas a preguntarse por lo artístico y a experimentar sensaciones contrapuestas que van desde la admiración hasta la vergüenza ajena, encontrando así una definición de arte que dicta que es aquello que invita a pensar sobre él a la mayor cantidad posible de personas, al mismo tiempo que conmueve y genera una huella imborrable, sea por su magnificencia estética o por su capacidad de quiebre y sorpresa.

¿No estaremos exagerando? ¿No estaremos revistiendo de significado un acto azaroso y trivial? ¿No nos estaremos sumando las vanguardias vacías que al afirmar que todo es arte reafirman que nada lo es? Quizás sí, quizás no. Tal vez la definición del arte no radique en la obra en sí, si no en el acto de preguntarse por él, sea lo que sea lo que nos conduzca a hacerlo.