La madre de Ayelén Rolando, una adolescente de 14 años que fue encontrada asesinada en 2014 en su casa de Tandil, pidió este martes que se detenga a su propio hijo por el crimen y acusó a la Justicia de dilatar la investigación.
No obstante, el padre de la víctima sostuvo que no hay pruebas contra su hijo y culpó del crimen a un pai umbanda y otras personas que frecuentaban la casa en la que vivía su familia.

El crimen de Ayelén fue cometido la tarde del 21 de agosto de 2014 dentro de su casa y fue su hermano quien dijo que la encontró muerta alrededor de las 21 cuando se levantó de dormir y dio aviso a un vecino, que fue quien llamó a la Policía.

El cadáver estaba en un pasillo de ingreso del baño con signos de violencia en el cuello: luego la autopsia confirmó que la chica murió por asfixia por ahorcamiento con algún tipo de cuerda que nunca fue hallada y que no había sufrido abuso sexual.

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La adolescente viví­a con su hermano y su madre, y poco antes del hallazgo del cuerpo, el padre había pasado por la casa, pero como tocó dos veces el timbre y sus hijos no lo atendieron, se fue.

María Laura Balmaceda, madre de la chica, dijo a Télam que quiere que la Justicia detenga a su hijo porque, a su entender, "es la única persona que estuvo presente en el momento del homicidio".

"No hubo ninguna tercera persona, ningún rito, ningún sacrificio como dice el padre. El único que está involucrado, desgraciadamente, es mi hijito"
, dijo acongojada la mujer en referencia al hermano de Ayelén, que tenía 16 años al momento del crimen y por eso se preserva su identidad.

La madre de la víctima, que trabaja en el hospital municipal Ramón Santamarina, sostuvo que pese a que la fiscal del Fuero Penal Juvenil María de los Angeles Marsiglio solicitó la detención de su hijo, la jueza de Garantí­as Mabel Berkunsky no hizo lugar al pedido porque considera que no hay pruebas.

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"La jueza se niega rotundamente porque dice que mi hijo no es un peligro para la sociedad, pero yo no sé si es así porque mató a su propia hermana. No me parece justo, dentro de mi gran dolor de mamá, tener a mi hija en un cajón y aunque yo le haya dado la vida, tener al asesino libre", agregó.

Sobre el motivo por el cual su hijo habría matado a su hermana, dijo que una compañera de Ayelén le manifestó tras el crimen que había una situación que su hija le iba a revelar y por eso fue asesinada. "Es una tortura todos los días pensar que mi hijo hizo tal cosa. Es tal el dolor que no tengo vida. Traje dos hijos al mundo para después perderlo todo", afirmó.

La versión de la madre es que en la casa no había ningún acceso violentado, no se robaron nada y sostiene que el muchacho "era violento con su hermana y algunas veces la había golpeado".

También asegura que el día del crimen su hijo la llamó por teléfono para decirle "Ayelén tiene espuma en la boca" y su ex marido gritaba por atrás: "¿Qué hiciste hijo?".

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En base a esas y otras pruebas, la fiscal pidió la detención del chico, pero la jueza se la denegó por considerar que no había pruebas suficientes en su contra.

El abogado del hermano, Ariel Pellegrino, se negó a dar información sobre la causa, aunque el padre, Walter Rolando, defendió totalmente a su hijo.

"A mi casa entraban siempre tres o cuatro personas que tenían llave, entre ellas un pai umbanda, por eso no hay nada violentado. Adentro había un altar y hacían cosas raras. Mis hijos tenían que convivir con eso", dijo a Télam el padre de Ayelén, trabajador municipal.

El hombre acusó a su ex mujer de irse a vivir con ese mismo pai a pocos días del crimen y de vender la casa y todos los muebles sin su consentimiento, pero la mujer sostiene que lo hizo porque no quería estar más donde habían matado a su hija.

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"Ella miente porque quiere ocultar algo. Acá el problema es que solamente centraron la investigación en mi hijo y en nadie más. Yo creo que también está el hijo de un político metido en esto", sostuvo Rolando.

Acerca de la relación entre los hermanos, dijo que para él era "normal" y que muchos testigos así lo declararon en el expediente, al cual no se puede tener acceso por estar involucrado un menor que actualmente tiene 18 años y estudia en una escuela técnica.

"A mi no me mataron un perro, me mataron a mi hija. ¿Sabe lo que es eso? Yo tenía tres trabajos para hacerle el cumpleaños de quince", finalizó el hombre, quien cree que su hijo terminará sobreseido en la causa.