Macri participó de su primer tedéum como presidente de la Nación junto a su esposa Juliana Awada y a todo su Gabinete. El arzobispo de Buenos Aires pidió además que las promesas realizadas por los dirigentes "no defrauden a la gente".
Junto a todo su gabinete, el presidente Mauricio Macri participó en la Catedral Metropolitana del tedéum por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo. Acompañado por su esposa, Juliana Awada, el mandatario asiste la misa que brinda el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, quien pidió a Dios que brinde sabiduría a los dirigentes para hacer frente a las necesidades de los más humildes.

"Señor, necesitamos tantas cosas, muchas cosas, nos atrevemos a pedirte que no nos parelicen las estadísticas, que no perdamos la sensibilidad de escuchar y redoblar esfuerzos ante los que más sufren, los que menos tienen" pidió Poli en su mensaje y pidió especial atención por "los niños y los abuelos".

Pidió además a Dios que no permita que "nuestras promesas defrauden a la gente".

"Que la atención priorice a los niños y a los ancianos, los más vulnerables, cuidarlos es asegurar el futuro de la patria independiente y libre", agregó.

El cardenal Poli rogó a Dios para que "las promesas no defrauden a la gente, ni alimenten el desaliento y el desencuentro entre hermanos de esta gran familia que habita la casa común que es nuestra nación".

"Danos coraje para crear espacios y mesas donde compartir la sabiduría del diálogo, donde las ideas superen las ideologías y donde nadie se levante hasta encontrar acuerdos razonables y duraderos de los que dependen tantas vidas, proyectos y sueños", propuso. El primado argentino pidió a la Dios que bendiga al pueblo argentino, a fin de poder celebrar "con gratitud y orgullo el bicentenario de nuestra nación, para que se transforme en un tiempo de encuentro fraterno entre los argentinos".