El 69% del software que utilizan las empresas en la Argentina es ilegal o pirata, según datos difundidos por la entidad internacional que agrupa a las empresas de software BSA.
Esta situación se da a pesar de que el año pasado el sector corporativo en Argentina fue víctima de cyber ataques que ocasionaron pérdidas estimadas en alrededor de 400 mil millones de pesos.

Según el último informe de la entidad en el caso argentino, el "porcentaje de software sin licencia (en el país) permanece alto", al tiempo que advirtieron que el último año el 50% de las computadoras vendidas fueron "sin marca o las llamadas 'cajas blancas".

El director para Américas de BSA, Rodger Correa, precisó a Télam que el informe tiene en cuenta sólo el software utilizado en el sector corporativo.

"El informe resalta que es imperativo para una empresa conocer el software que se utiliza dentro de su red", dijo, por su parte, la presidenta de BSA, Victoria Espinel. "Muchos directores de informática no conocen el alcance del software implementado en sus sistemas o si ese software es legítimo", agregó.

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Para BSA, hay una "conexión directa entre los cyber ataques y el uso de software sin licencia" y señaló que en el caso argentino sólo en el año 2015 "las empresas tuvieron que afrontar un gasto de $400 mil millones" en pérdidas ocasionadas por vulnerabilidades de sus sistemas.

A nivel global, la tasa de piratería se ubica en torno al 39% promedio, lo que representa una merma de 4 puntos respecto al 43% verificado en el año 2013.

Además, un 70% de las empresas dicen no tener una política de seguridad o tener una política informal de seguridad para la conexión de los dispositivos móviles personales a los sistemas de la empresa durante el tiempo de trabajo.

La región con mayor tasa de software sin licencia, según el relevamiento global, es la de Asia-Pacífico con el 61%.

En segundo lugar se ubicó Europa Central y del Este con un 58% (con tres puntos menos de la tasa registrada en el 2013), y luego Medio Oriente-África con un 57% (con dos puntos menos desde el 2013).

En cuarto lugar se ubica América Latina con el 55%, mientras que en Europa Occidental es del 28% y en América del Norte del 17%.