Ocurrió a la madrugada del jueves y despertó a varios vecinos. Según un especialista, el hecho fue intencional. Cuando lo revisaron, al auto le faltaba el motor y la batería.

Habían pasado las 3 de la mañana cunado un estruendo despertó a varios vecinos de la calle Silvano Bores en San Miguel de Tucumán. Cuando salieron a la calle, un Fiat Uno estaba completamente consumido por las llamas.

Luego de la tarea de los bomberos que acudieron inmediatamente al lugar para apagar el fuego, se pudo ver qué es lo que todavía quedaba en pie del vehículo: el chasis, la zona inferior de las puertas y las llantas, lugar donde se adhirió el caucho de las cubiertas. El techo, los asientos y el motor no fueron encontrados.

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Los primeros datos que se pudieron conocer es que el automóvil pertenecía Elsa González, una mujer de la zona. La propietaria explicó a los efectivos de la comisaría 11° que lo tenía estacionado desde hace un tiempo por problemas mecánicos y que quizás esos desperfectos habían causado la explosión. No realizó ningún tipo de denuncia por el hecho.

El testimonio de González direccionó la investigación inmediatamente hacia la hipótesis de un problema mecánico como la causa que llevó al tanque de gas a reventar. Sin embargo, las pericias que se realizaron luego dejaron al menos un halo de sospecha sobre un posible incendio intencional.

Según los datos que manejan los investigadores del caso, el auto tenía un cilindro con el sistema de válvula de seguridad que se había utilizado hasta el 2008.

El propietario de Brunella Gas Equipement y uno de los mayores especialistas de Tucumán en relación a equipos de GNC, Roberto Brunella, envió por la mañana a uno de sus ingenieros hasta Silvano Bores al 200 para conocer detalles de la explosión. A su enviado le explicaron lo que todos allí creían, que todo había ocurrido por un cortocircuito que habría incendiado el Fiat Uno y habría hecho reventar el tanque. Sin embargo, el especialista también recogió el dato de que el automóvil no tenía motor ni batería cuando explotó. "Aparentemente lo incendiaron",

"Los equipos son seguros siempre y cuando sean controlados periódicamente, sin importar cuan antiguos sean", finalizó el especialista.

Otros especialistas como Ignacio Pujol y Rafael Andrada, dueño y jefe del taller de EcoGas correspondientemente, aseguraron que las revisiones deben ser anuales, que los tubos deben pasar una prueba hidráulica más compleja cada cinco años y que es fundamental el buen funcionamiento de la parte eléctrica del vehículo.