Micaela Ortega, la niña de 12 años que desapareció el 23 de abril pasado de su casa de Bahía Blanca y fue encontrada el sábado asesinada en un descampado cercano a esa ciudad bonaerense, sufrió golpes de puño en el cráneo y murió asfixiada por estrangulamiento.

Fuentes judiciales informaron a Télam que los médicos forenses que este domingo le practicaron la autopsia al cuerpo de la víctima determinaron que los golpes no provocaron la muerte de la nena sino la asfixia mecánica con una remera.

De acuerdo a los voceros, los peritos estimaron que la data de muerte coincide con el día en que desapareció la víctima, el 23 de abril último.

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Y si bien el cadáver permaneció a la intemperie más de un mes, el mismo fue encontrado "bastante conservado", por lo que los forenses pudieron levantar distintos rastros en procura de determinar si Micaela fue víctima de un intento de abuso sexual, precisó a Télam una fuente judicial con acceso al expediente.

Este vocero indicó que no se advirtieron lesiones corporales compatibles con un abuso consumado pero que sí se hallaron vellos púbicos que serán sometidos a peritajes complementarios en los que también se analizarán las muestras de los hisopados realizados.


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Respecto a cómo se halló el cadáver, la fuente consultada detalló que estaba vestido, con la ropa sin desgarrar pero sin las zapatillas colocadas.

"Estaba recostado y parecía que lo hubiesen acomodado", añadió el informante consultado que no descartó el ataque sexual como móvil del crimen.