El Gobierno cedería a borrar del proyecto el permiso para que funcionarios públicos puedan revelar fondos no declarados.
La alta "tolerancia" que sostienen que mantiene Mauricio Macri con Elisa Carrió resiste por estas horas, cuando la legisladora desparramó todo tipo de críticas a la iniciativa y también al propio Presidente al considerar que ella no hubiera tenido una cuenta en Bahamas. Para Carrió sería "un escándalo moral" que la ley se vote y se aplique como piensa mandarla su Gobierno.

Como sea, "todo se puede conversar" afirman los macristas que ayer ya recibieron la noticia sobre que el radicalismo y la Coalición Cívica quieren cambiar el proyecto de ley. "Salvo que tenga penalidades, un destino específico y que no comprenda a funcionarios públicos y a determinados empresarios que han compartido negocios con el Gobierno, ni a los testaferros", sostuvo Carrió que podría acompañar la iniciativa. Busca un cerrojo para la presunta legalización de dinero mal habido u ocultado para evadir tributos.

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