Las autoridades niponas admitieron que aún no hay pistas sobre el menor 7 años que fue abandonado por sus padres. El pequeño no tiene comida ni agua y se esperan lluvias para este martes en esa zona.
La policía nipona continúa con la intensa búsqueda de Yamato Tanooka, el nene de 7 años que fue abandonado en un bosque por sus padres a modo de castigo. El pequeño se encuentra en una zona boscosa y montañosa del norte de Japón.

El rastrillaje se realiza en un área de cinco kilómetros cuadrados en la que habitan osos salvajes y adonde se desplazaron 20 agentes de policía y bomberos, según informó la cadena pública NHK.

En esa zona la temperatura mínima alcanza los siete grados centígrados y para este martes se esperan lluvias. Al momento de su abandono, el niño no portaba agua ni comida.

El padre de Yamato Tanooka se disculpó ante la opinión pública en unas declaraciones recogidas por Nippon Television: "Lo siento mucho por mi hijo y también lamento causar problemas a tanta gente", dijo en referencia al amplio dispositivo desplegado para hallar al niño.

Embed
Según su relato, obligaron al niño a bajarse del vehículo en el que viajaba la familia por su mal comportamiento y le dejaron solo en una carretera a los pies del monte Komagatake, en la isla japonesa de Hokkaido (norte).

Aunque el pequeño corrió detrás del vehículo, sus familiares aseguraron a las autoridades que lo perdieron de vista y que volvieron unos minutos después al lugar en el que lo habían abandonado, donde ya no se encontraba.

"Quería disciplinarle, así que le hice bajar del coche para asustarle un poco. Él es un chico activo y vivo, pero me preocupa cómo está ahora mismo", se excusó el padre de Yamato en declaraciones difundidas por los medios locales.

Embed
Los progenitores, que esperaron dos horas desde la desaparición de Yamato hasta alertar a las autoridades, denunciaron los hechos el pasado sábado por la tarde y en un primer momento mantuvieron que Yamato se perdió mientras recogían vegetales en el bosque.

Los padres reconocieron haber abandonado al menor como castigo por su mal comportamiento, ya que había estado lanzando piedras a otros coches y viandantes durante el día que la familia pasó en el campo.