Mauro Szeta
Mauro Szeta
Una pareja de Ranchos discutió por mil pesos. "Tarada, deficiente mental", le dijo él a ella. La mujer le arrojó el mate y el marido, sin dudar, tomó el termo con agua hirviendo y se lo tiró en la espalda.
La discusión empezó por la compra de una moto con una patente impaga de 1335 pesos. Gustavo Vallejos, de 49 años agredió a su mujer Inés Palmieri, de 48.

El ataque verbal fue cruel, perverso: "Tarada, deficiente mental", le espetó una y otra vez. La discusión subió de tono. El clima adentro de la casa de la pareja en Ranchos era extremo. Todo terminó peor. La mujer le arrojó el mate al marido y el marido sin dudar tomó el termo con agua hirviendo y se lo arrojó en la espalda a la mujer.

Luego del ataque, el acusado escapó. La mujer llegó al hospital y allí le diagnosticaron "lesiones graves".

Interrogada por la policía, la mujer dijo que no quería instar la acción penal, ni pretendía protección. Pero el dictamen de la médica legista fue tan evidente que el fiscal Mariano Sibuet ordenó la captura del acusado.

El violento quedó preso. Cuando se quiere detener por violencia de género se puede. El ejemplo es este caso que está a la vista. La víctima necesitará más de un mes para recuperarse. Será tarea del continente social que no caiga en la trampa de los violentos, y que gané fuerza y valentía para no volver con él, o con otros como él.