Mauro Szeta
Mauro Szeta
Las detenciones no tuvieron difusión periodística. La historia es escandalosa. Dos efectivos de González Catán comenzaron a delinquir y lo hicieron sin ponerse colorados.
Vamos por partes. El 24 de mayo, de acuerdo con una investigación de la fiscal Cecilia Pérez, el policía Brian Santillán, del comando patrullas de La Matanza entró a una casa. En el lugar vivía la madre de un detenido.

Entonces, el policía empezó a extorsionar a la mujer, a exigirle dinero. Como la mujer se negó a pagar, el policía, empezó a los tiros. Insólito, pero real. De milagro, la mujer salió ilesa. No conforme con el ataque, el policía robó un DVD a la mujer.

En paralelo, vecinos habían llamado al 911. Entonces, policías honestos, que no pasaron del otro lado del mostrador, detuvieron a Santillán.

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El oficial intentó defenderse con el argumento de "estaba haciendo un allanamiento". No había orden judicial, ni nada. Era todo mentira. El policía quedó preso por robo agravado y abuso de armas.

Al día siguiente, otro policía de la zona, identificado como Brian Paz entró a robar a un comercio de venta de casas prefabricadas.

El dueño del local se resistió al robo y apuñaló al policía que terminó herido y detenido.

Los dos policías seguirán presos por orden judicial. Una vez más, policías y chorros. Una triste realidad.