La legisladora porteña Graciela Ocaña presentó una iniciativa para que la medida se aplique en la red de subterráneos de la Ciudad, a fines de evitar situaciones de acoso o abuso.
La iniciativa plantea que las mujeres que lo quieran podrán usar los vagones exclusivos, los que funcionarán de lunes a viernes de 7 a 10 y de 17 a 19, en tanto que estará prohibida la permanencia de personas de sexo masculino en las formaciones señaladas.

El proyecto indica que los vagones estarán identificados "de forma clara y visible" y asimismo "se informará sobre su existencia en todas las estaciones correspondientes a las líneas del subterráneo". Por último, sostiene que las mujeres que viajen con niños de hasta los 13 años podrán acceder a los coches exclusivos en compañía de los menores.

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"Como ciudadanos, permanentemente somos testigos de episodios de acoso o abuso de los cuales resultan ser víctimas mujeres, al momento que viajan en el transporte público en la Ciudad. De la misma forma, como mujeres, sabemos que esta es una problemática que nos afecta a todas por igual, y que en cualquier momento podemos sufrir estas situaciones", señaló Ocaña.

Y agregó que considera que "se trata de una medida que no resuelve por sí sola la situación de fondo", pero advierte que "resulta necesaria en lo inmediato, para frenar la cantidad de casos que existen hoy en día".

Este tipo de iniciativas para la incorporación de vagones exclusivos para mujeres en los subterráneos ya fue aplicada en países como Brasil, México, Egipto, Malasia, Tailandia, India, Rusia y Japón, en los cuales, en muchos casos, fue bien recibida por las usuarias mujeres, quienes manifestaron sentirse más seguras, según consigna el proyecto de Ocaña entres sus fundamentos.

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Destaca que en México, a partir de la aplicación de la exclusividad de vagones para mujeres, "las denuncias por abuso sexual se redujeron en un 26 por ciento".

Por último, Ocaña dijo que "la necesidad de implementación de esta medida servirá para que la sociedad porteña pueda comprender la gravedad de la problemática, creando una mayor conciencia y rechazo social sobre la situación, ya que debido a la gravedad de la misma, resulta necesario adoptar medidas extremas para paliar sus efectos".

Y concluyó con que "si bien todos, hombres y mujeres, tenemos derecho a viajar de forma segura en el transporte público, y que son absolutamente repudiables las agresiones perpetradas, la gravedad de la situación requiere tomar medidas drásticas que otorguen mayor comodidad y seguridad a las pasajeras mujeres, priorizando su bienestar".