Sucedió en Estados Unidos. Abigail Lynn es una bebé que nació el pasado 11 de enero e iba a ser entregada a padres adoptivos. Pero ni bien la vieron, cambiaron de idea.
Abigail padece síndrome de Treacher Collins, una anomalía congénita que se caracteriza por la deformación que produce en la cara y el cráneo. Lo primero y último que dijo la madre adoptiva al ver a la bebé fue "qué deforme".

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Tras ese cruel episodio su mamá biológica, Christina Fisher, decidió hacerse cargo de su hija. La mujer, de 36 años, explicó que durante el embarazo se planteó darla en adopción porque ya tenía otra hija y no podía criar a una más sola por su situación económica, que la obligó a vivir el final del embarazo en un estacionamiento para caravanas.
Ahora Fisher dice que no se arrepiente en absoluto de haberse quedado con la nena, asegura que no se imagina la vida sin ella y recauda fondos en esta página web para el cuidado de Abigail.

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Según relató, ninguna prueba prenatal a la que se sometió fue capaz de diagnosticar la enfermedad de su hija. El síndrome que sufre le origina deformidad en algunas estructuras faciales, como la mandíbula, los pómulos y las orejas. Pero a pesar de estas anomalías, la pequeña podrá llevar una vida normal.
"Yo no estaba preparada para cuidar a Abigail, pero ahora no puedo concebir mi vida sin mis hijas", declara la madre biológica. según consigna el sitio La Vanguardia. Y finalmente termina agradeciendo: "Me gustaría trasladar mi agradecimiento a las personas que me ayudaron y me dieron su apoyo".