Puede que la nueva década inaugure una etapa de madurez en la vida del agasajado, pero no hay nada como estrellar la cara contra una pila de merengue para despedir los 20.
Festejar los 21 para marcar la plena mayoría de edad o los 25 como el cuarto de siglo, no son hitos tan cruciales en la vida de un adulto como llegar a los 30. El cambio de década reafirma que ya se es adulto, sin vuelta atrás, aunque más de uno se considere "un niño de corazón".

Quizás por eso en Estados Unidos se desarrolló una nueva moda para festejar los 30 en la que los agasajados se visten con tutús o coronitas de papel y estrellan su cara contra una torta llena de merengue como lo haría un bebé en su primer cumpleaños, informó el sitio The Washington Post.

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La evolución del mercado de los fotógrafos independientes, que buscan nuevos nichos creativos para ofrecer sus servicios, se mezcla con el cambio de concepto que prima sobre los 30, que ya no son necesariamente sinónimo de estar casado y con hijos, de poseer una casa o una carrera profesional desarrollada.

En vez, las producciones de cake smash son un guiño afable de los flamantes treintañeros sobre su juventud y lo mucho que les queda por delante.



Hacer sesiones de fotos para ocasiones especiales como el primer mes de vida del bebé o su primer cumpleaños es casi una tradición en Estados Unidos, pero ahora los adultos decidieron invadir ese territorio. Como sus producciones incluyen champagne, las imágenes resultantes son muy distintas.

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Basta con escribir "adult smash cake" ("adulto destroza torta") en Google para que los resultados sean diversos pero con una constante: cumpleañeros con mucho buen humor que reciben sus 30 o cualquier otro cumpleaños significativo y reafirman su adultez con una producción de fotos en la que imitan el comportamiento de un niño.

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Puede que la mayoría de los treintañeros lúdicos sean mujeres disfrazadas de princesas, pero más de un hombre se animó a sumarse a la tendencia.

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