La mujer entró en ese estado a las 17 semanas de gestación, pero los médicos decidieron proseguir con el embarazo. "Los enfermeros le hicieron masajes en la panza a la madre y le cantaban al bebé", detalló una de las médicas que la atendió.
La mujer, de 37 años, fue declarada con muerte cerebral a las 17 semanas de gestación, pero dado que el feto continuaba en buenas condiciones, el hospital decidió continuar con el embarazo otras 15 semanas.

Los enfermeros que trataron a la mujer que estuvo con muerte cerebral durante más de tres meses en un hospital de Lisboa hasta que nació su bebé le ofrecieron el cariño que ella en su estado no podía darle.

"Los enfermeros fueron incansables. Hicieron masajes en la panza de la madre, le cantaban al bebé, hacían lo que una madre hace con el bebé que desea tener. Es imposible no crear una conexión emocional", cuenta una de las médicas que llevó el caso, Susana Afonso, en una entrevista con el semanario Público.

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La doctora explicó que estos afectos no eran ordenados por los médicos, pero se creó la costumbre de informarles todas las mañanas del buen estado del bebé.

El bebé nació este miércoles y permanece en la unidad de cuidados intensivos, aunque no presentó complicaciones.

"Cuando la obstetra vino a hacer la ecografía de las 24 semanas y nos dijo que estaba todo bien, nos alegramos mucho",
comentó Afonso, que explicó que quisieron evitar que la decisión de continuar con el embarazo recayera sólo sobre los hombros de la familia.

Para ello, primero les comunicaron lo sucedido con la madre y, tras una reunión de la Comisión de Ética del centro, se les pidió permiso para proseguir con la gestación.

"El niño fue considerado por la comisión como una entidad jurídica independiente. La familia fue informada de todo lo que se hacía y la autorización de ellos se consiguió durante todo el proceso", señaló.

Se trata del mayor período de supervivencia de un feto con la madre en estado de muerte cerebral que se ha registrado en Portugal.