El presidente estadounidense, Barack Obama, arremetió este martes contra la retórica antimusulmana del aspirante republicano a la Casa Blanca, Donald Trump, juzgando que es peligrosa y traiciona los valores de Estados Unidos.
"¿Vamos a empezar a tratar a todos los musulmanes estadounidenses de forma diferente? ¿Vamos a empezar a colocarlos bajo vigilancia especial? ¿Vamos a comenzar a discriminarlos por su fe? Hemos escuchado esas sugerencias durante la campaña electoral", dijo Obama durante un discurso en la Casa Blanca.

Esa retórica "hace que los musulmanes estadounidenses sientan que su gobierno los está traicionando. Traiciona los propios valores que Estados Unidos defiende", añadió el mandatario.

La masacre el domingo de 49 personas en un club gay de Orlando perpetrada por un estadounidense musulmán de origen afgano, que fue "radicalizado" por propaganda radical islamista en internet, echó nafta al ya explosivo debate electoral sobre armas, terrorismo e inmigración.

Trump ha dicho que Obama es débil en su enfrentamiento contra el terrorismo, mencionando su negativa de etiquetar al grupo yihadista Estado Islámico (EI) como "Islam radical", y atribuyendo el ataque en la discoteca al laxismo de las autoridades y a la decisión "políticamente correcta" de abrir las fronteras del país.

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"No hay magia en la frase 'islam radical', es un argumento político, no es una estrategia", replicó Obama.

"Y la razón por la que soy cuidadoso sobre cómo describo esta amenaza no tiene nada que ver con lo políticamente correcto sino con realmente derrotar el extremismo", añadió.

Trump, una de las voces que levantó hace unos años dudas sobre el lugar de nacimiento de Obama, ha insinuado que el mandatario podría tener simpatías yihadistas.

"Estamos dirigidos por un hombre que no es lo suficientemente duro, o lo suficientemente inteligente, o que tiene otra cosa en la cabeza", dijo Trump al canal Fox News.

"No entiende o entiende mejor que cualquier otra persona, una de dos, y cualquiera es inaceptable", señaló.

Obama indicó que la idea de que su gobierno está confundido sobre cuál es el enemigo "sería toda una sorpresa para miles de terroristas que hemos derrotado en el campo de batalla".

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Al tiempo que detenía los golpes de sus rivales políticos, el mandatario también intentó dar a entender a los estadounidenses que, aunque lentamente, se está ganando la guerra contra el EI en Irak y Siria.

El número de combatientes extranjeros que alimentan el grupo yihadista ha "caído en picada" y está en los niveles más bajos en más de dos años y medio, sostuvo.

"El EI perdió casi la mitad del territorio poblado que tenía en Irak y perderá más, y sigue perdiendo terreno en Siria también",
anunció Obama tras una reunión con su equipo de seguridad. "En resumidas cuentas, nuestra coalición sigue en la ofensiva. EI está en la defensiva".