Que la inflación hace que se pierda la referencia de los precios de los bienes no es novedad. Si a eso se le suma un contexto recesivo, la situación empeora. El sector automotor es un buen ejemplo.
Con la devaluación de diciembre, los valores de los 0 km se dispararon, pero ante la caída de las ventas, las automotrices decidieron salir a captar clientes con fuertes bonificaciones, en algunos casos de hasta $ 50.000. También el segmento premium se adaptó a la demanda y se pueden ver rebajas de hasta u$s 40.000 como en el caso de BMW.

Esto provoca un hecho insólito: que en la actualidad haya modelos en el mercado que se consigan a un precio menor que en enero. En un país estable no sería novedad, pero en una Argentina que en lo que va del año acumula un aumento del costo de vida del 23,5%, según el dato que difunde el Congreso, es más llamativo.

Esta es la estrategia que adoptaron varias compañías para evitar perder operaciones. En parte lo lograron. En los últimos tres meses los patentamientos de 0 km crecieron respecto del año pasado. Recién en los primeros días de junio se percibe un retroceso del 26%, pero todavía es prematuro para aventurar que el mes cierre en baja. Este "boom" de descuentos se explica, en gran parte, por la crisis brasileñas. Sobran autos en ese país y el mercado local es un buen lugar para colocarlos.

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Si bien la mayoría de las marcas se apoyaron en bonificaciones, otras decidieron apostar más fuerte. General Motors, por ejemplo, rebajó hasta un 5,4% los precios de lista. Esta medida se entiende en la puja que mantiene con Volkswagen para liderar el mercado.

El otro gran atractivo al que están apostando las automotrices para alentar las ventas es la financiación. Casi todas las empresas están ofreciendo en algunos modelos de su gama tasa del 0% en 12 cuotas. Si el plazo es mayor, en hasta 24 meses, se pueden conseguir tasas por debajo del 10% anual. Así se logró transitar el primer semestre con ventas en alza.