Los Gladiadiores consiguieron una agónica victoria por 22-21 ante el combinado trasandino y así clasificaron para las semifinales del certamen que se desarrolla en Tecnópolis. El próximo partido será el sábado a las 14.
El seleccionado argentino masculino de handball, Los Gladiadores, consiguió una agónica victoria por 22-21, con un gol a trece segundos para el final del partido, sobre Chile y se clasificó a las semifinales del Panamericano de la especialidad que se lleva a cabo en Tecnópolis.

De esta manera los argentinos, que necesitaban una diferencia de seis goles para finalizar primeros, terminaron como segundos del Grupo A y se enfrentarán el próximo sábado, a las 14 horas, ante Brasil, el primero de la zona B.

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Argentina arrancó apurado, sin ideas claras en ataque y con demasiadas filtraciones en defensa, por esa razón no fue de extrañar que Chile no se lo perdonara y, con la inteligente conducción de Emil Feutchmann, sacara una preocupante ventaja de 4-1 que encendió todas las alarmas.

Ante el desolador panorama, el entrenador nacional, Eduardo Gallardo, se vio obligado a apurar el debut del pivot y capitán, Gonzalo Carou (estaba en la lista de relevos por la fractura del tercer metacarpiano de la mano izquierda e ingresó en lugar de Sergio Crevatín) para buscar la reacción de sus dirigidos.

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El ingreso del jugador del Ademar León español le cambió la cara al elenco nacional, que con paciencia y sapiencia comenzó la remontada hasta pasar al frente por primera vez en el encuentro por 8-7, a los 17 minutos.

Con la voz de mando de Carou, la conducción de Sebastián Simonet y los goles de Federico Vieyra, Argentina se convirtió en dominador absoluto del juego y tener a Chile doce minutos sin poder marcar un gol, para terminar la parte inicial por 15-8 arriba.

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Párrafo aparte para la excelente labor del arquero Matías Schulz, quien construyó una muralla y dijo presente en los momentos importantes, como por ejemplo en los dos ocasiones en las cuales Carou fue excluido por dos minutos y hubo que jugar en inferioridad numérica, o tapando varios mano a mano.

En el segundo tiempo, 'Los Gladiadores' jugaron la peor media hora en lo que va del torneo, incluso peor que ante Groenlandia, cuando los jugadores y el cuerpo técnico aseguraron que habían tocado fondo en lo que va de este ciclo.

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Volvieron todos los fantasmas juntos y reforzados, con un arranque dubitativo en defensa, fuera de ritmo, con un número de errores no forzados no sólo muy encima de la media del equipo, sino que muy por encima de lo aceptable para un equipo que hace tiempo se roza con la élite y luchaba por pasar a las semifinales continentales.

Chile no perdonó ninguna falencia y pasó a cobrar por caja cada vez que tuvo la chance, a lo que se sumó una tarea impresionante del arquero suplente Felipe Barrientos, que terminó con un porcentaje de atajadas de un 80 por ciento, y llegó al empate 18-18 que silenció al estadio del Bicentenario de Tecnópolis.

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Los más de tres mil presentes dejaron la fiesta, ya que de la diferencia de seis goles, que le daba el primer lugar en el grupo y evitar a Brasil en semis, se pasó a un agónico partido gol a gol y empezaron a rezar por la victoria, porque un empate o una derrota no solo dejaba al equipo fuera de la pelea del título, sino del Mundial de Francia 2017 (para el que clasificarán los tres primeros).

Para oscurecer más el panorama, los ´Gladiadores' terminaron con cuatro jugadores de campo, pero sacando a relucir el corazón que los caracteriza para marcar un gol a falta de 13 segundos con el coraje de Federico Pizarro y salvando la última pelota cuando Chile busca arruinar la fiesta.