En caso de agitar violentamente una lata, la energía transmitida hace que aumenten estas burbujas y salgan disparadas, a menos que se de unos pequeños golpes en la parte superior.
Un grupo de científicos se han propuesto demostrar algo que rozaba la categoría de leyenda urbana: si se dan unos golpes con el dedo encima de una lata de gaseosa agitado el gas no sale a presión.

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Según un ensayo publicado en the conversation, la explicación científica es sencilla. Al abrir una lata se produce un cambio de presión dentro de la lata que decrece de 3 bares (lata cerrada) a 1 bar (lata abierta). Antes de que se abra la lata, las burbujas de gas se adhieren a su interior, en un proceso llamado nucleación. Cuando se abre la lata, estas burbujas aumentan de golpe su tamaño debido a la reducción en la solubilidad del CO2. Tras aumentar cierto tamaño, se separan del interior de la lata y suben hasta la parte superior del recipiente.

Cómo abrir una lata
En caso de agitar violentamente una lata, la energía transmitida hace que aumenten estas burbujas y la velocidad con la que sale. Lo interesante ocurre a partir de aquí. Los científicos han demostrado que unos simples golpecitos encima de la lata ayudan a separar algunas de las burbujitas de la lata, dejando que floten en el líquido.

Otra cuestión que evidencia el estudio es que el material del recipiente afecta al tamaño de las burbujas, que son las principales culpables de que la bebida rebose.