Un estudio reciente demostró que el país figura entre los que tienen más contaminación lumínica, motivo por el cual es muy difícil observar el cielo nocturno.
La Vía Láctea está siempre presente, pero un estudio reciente demostró que el 57,7 por ciento de los argentinos jamás verá las estrellas a simple vista debido al índice alto de contaminación lumínica que invade nuestro territorio. Un tercio de la población del mundo enfrenta el mismo problema.

Singapur, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Corea del Sur, Israel, Argentina, Libia y Trinidad y Tobago son los países que tienen menos acceso a un cielo limpio, claro y abierto, que es lo ideal para la observación astronómica, informó el sitio Science Advances.


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El estudio demostró que los peores puntos del planeta para intentar ver la Vía Láctea son el Delta del Nilo (Egipto), la llanura padana (norte de Italia), la zona de Bélgica-Holanda-Alemania, Boston y Washington, en Estados Unidos, las ciudades de Londres, Liverpool y Leeds, en Reino Unido, o las áreas alrededor de París (Francia), Pekín y Hong Kong (China).

De hecho, el 80 por ciento de los habitantes de América del Norte y el 60 por ciento de los europeos no puede ver las estrellas a simple vista, ya que la contaminación lumínica llega al 83 y 99 por ciento respectivamente.

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Mientras tanto, los cielos de Groenlandia, República Centroafricana, la isla pacífica de Niue, Somalia y Mauritania son perfectos para una observación a simple vista gracias a la baja cantidad de iluminación artificial con la que cuentan sus poblaciones.

Costa Rica, Honduras, Cuba, Guatemala, El Salvador y Nicaragua son los países de Latinoamérica con l cielo más limpio, mientras que Oceanía y África son los continentes más libres de lamparitas.

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"El nuevo atlas proporciona una documentación esencial sobre el estado medioambiental de la noche cuando estamos en el punto álgido de la transición hacia la tecnología LED", resaltó Fabio Falchi, del Instituto de Tecnología y de Ciencias de la Contaminación Lumínica de Italia, que formó parte del estudio.

"A menos que se tome interés en los niveles de color e iluminación de los LED, esta transición podría llevarnos a un aumento por dos o por tres del brillo de los cielos en las noches claras", agregó.