El test de alcoholemia arrojó que el conductor del taxi tenía 1,81% de alcohol de en sangre.
Todavía no hay detalles de la secuencia, pero por las características del accidente se cree que el taxista pudo haberse dormido. El coche impactó de lleno contra un semáforo que terminó cayéndose en la intersección de Estados Unidos y Lima, destrozando además la trompa del coche.

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Más temprano, otro taxista había protagonizado otro hecho de inseguridad vial, del que también surgió que se encontraba en estado de ebriedad.

En esa primera oportunidad, el taxista había impactado en Garay y Boedo primero contra un taxi e intentado escapar, impactando luego con una moto. Quien iba manejando el vehículo de menor porte cayó al piso por el golpe, y debió ser asistido médicamente por las heridas que le provocó la caída.

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Al ser interrogado el conductor que chocó al taxi y a la moto, dijo: "Tomé un poco de más por el día del padre". Tenía 2.1% de alcohol en sangre.