La última gran leyenda del fútbol mundial sumó este domingo un nuevo capítulo, ya que Aaron Ramsey, una de las figuras de Gales, convirtió un tanto en el triunfo de su equipo frente a Rusia por la fase de grupos de la Eurocopa 2016 y todas las miradas apuntaron hacia esa extraña maldición que lo persigue.

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Sucede que Ramsey, jugador del Arsenal inglés, tiene la desgracia de que, cada vez que le toca convertir un gol, muere un famoso en las siguientes horas, casi como si se tratara de un fenómeno que pocos pueden explicar, pero que sigue sumando capítulos.

La historia de la "maldición" nació cuando en 2011 el mediocampista marcó frente al Manchester United y al día siguiente el gobierno estadounidense confirmó la muerte de Osama Bin Laden, uno de los terroristas más buscados. Meses más tarde, convirtió frente al Tottenham Hotspur y su víctima fue Steve Jobs.

Otras de sus "víctimas" fueron el dictador libio Muamar Muhamad, la popular cantante Whitney Houston, el pianista cubano Bebo Valdés, el dictador argentino Jorge Rafael Videla y del boxeador Ken Norton.

En noviembre de 2013, Ramsey convirtió un doblete frente al Cardiff y al día siguiente falleció el actor Paul Walker. En agosto de 2014, en tanto, le hizó un gol al Manchester City en el triunfo por la Community Shield. Horas más tarde, se confirmó la muerte de Robin Williams.

En enero de este año, Ramsey le convirtió un gol al Sunderland y más tarde el mundo se conmovía por el fallecimiento de David Bowie, uno de los músicos más importantes de la historia.

Su última "víctima" había sido el actor Alan Rickman, a causa de un cáncer a los 69 años, luego de que Ramsey convirtiera un tanto en el empate de los Gunners frente al Liverpool 3 a 3.