Turki bin Abdullah, un excéntrico príncipe saudita, es un coleccionista de autos de lujo. Este heredero de la familia real no sólo atesora ejemplares de los mejores vehículos del mundo, sino que además tiene un gusto particular: enchapar en oro la carrocería de sus autos.
Y cada tanto, el príncipe sale a pasear con sus autos de oro y sube luego imágenes a las redes sociales, que rápidamente se viralizan en los cinco continentes.

Hace pocos días, salió a dar una vuelta por las calles de Londres, donde se dio el lujo de estacionar sus autos en lugares prohibidos y ser multado por ello.

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Los cuatro vehículos de oro elegidos para dar una vuelta por la capital inglesa fueron: un Lamborghini Aventador, un Mercedes-Benz G63 AMG, un Bentley Flying Spur y un Rolls-Royce Phantom. Se quedaron en su garaje los Bugatti y Ferrari.

Para trasladar esta flota, el príncipe posee un avión particular.