Mientras Lionel Messi lloraba desconsoladamente y Javier Mascherano no podía creer como se escapó una nueva oportunidad, Sergio Romero fue el encargado de recibir el premio Fair Play en nombre del Seleccionado argentino al conjunto más correcto de la Copa América Centenario.
En manos del presidente de la FIFA, el suizo Gianni Infantino, el arquero, una de las grandes figuras del plantel, tomó dicha responsabilidad ya que el capitán, Messi, no quiso acceder a la premiación tras fallar un penal en la definición desde los doce pasos.

El equipo de Martino recibió la condecoración al ser el equipo con menor cantidad de amonestados y expulsados, además de ser el conjunto que menos faltas cometió en el certamen.

En dicha premiación, además del trofeo de campeón, se entregó el "Balón de Oro" al mejor del torneo, que fue para Arturo Vidal, el "Botín de Oro" al goleador para Eduardo Vargas y el "Guante de Oro" al mejor arquero, que quedó en manos de Claudio Bravo.