Con la llegada de los smartphones se abrió un abanico de posibilidades a la hora de realizar espionaje: a partir de la instalación de aplicaciones espías se puede fácilmente acceder a escuchas telefónicas (prenden el micrófono aunque el teléfono esté apagado), rastrear los movimientos de una persona, leer sus e-mails, ver su galería de fotos y acceder a toda la información personal que tiene en el celular.
"Con la excusa de que se sirven para controlar o ayudar a nuestros hijos o empleados, en general, el software espía para celulares se vende como servicio, mediante pago mensual y básicamente lo que ofrece es una aplicación para descargar e instalar en el teléfono y un panel de control on-line para gestionar a esa aplicación" comenta Javier Ferrero, Director de Druidics, consultora especializada en seguridad informática.

Una vez instalada la aplicación, esta permanecerá oculta en el teléfono y de ahí en más todo el control se realizará de forma remota mediante el panel de control del sitio donde se contrató el servicio. Algo a tener en cuenta es que para que la aplicación pueda ser instalada es necesario contar con acceso físico al teléfono de la víctima.

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Otro riesgo son los virus informáticos como en las PCs. Se presentan como aplicaciones aparentemente inofensivas y atractivas para el usuario. Al instalarse, estos pueden generar numerosos daños, desde la infección e inutilización de otras aplicaciones o del propio teléfono, el secuestro (bloqueo) del teléfono junto con una solicitud de pago para recuperarlo, hasta la suscripción a canales de pago para obtener un beneficio económico.

¿Qué podemos hacer para minimizar estos riesgos?

  • Bloquear nuestro teléfono mediante un PIN o una contraseña
  • Instalar un software antivirus, existen versiones gratuitas de casi todas las compañías
  • No permitir la instalación de aplicaciones de fuentes desconocidas
  • Mantener el sistema operativo y los aplicativos del celular actualizados
  • No dejar nuestro teléfono desbloqueado lejos de nuestro alcance.

Por último, para extremar las medidas de seguridad, lo mejor es usar el teléfono en redes WiFi conocidas y no a las que -con nombres tentadores como FreeWiFi o ShoppingWiFi- engañan al usuario para que se conecte y sin que pueda notar que está siendo víctima de diferentes ataques.